El discipulado debe ir acompañado de un estilo de vida que respalde nuestras palabras. El discipulado comienza y termina en el hogar. Hay familias que solo cuentan con el discipulado que reciben sus hijos los domingos en la iglesia. ¿Y qué del resto de la semana? La responsabilidad de discipular a nuestros hijos es nuestra, no del pastor o de la iglesia. Discipular es criar hijos. La imitación es la clave del discipulado. ¡Un mensaje imperdible!
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