¿Tienes “El Mensaje” en tu mesa de noche?
Muchos cristianos lo leen creyendo que es “una Biblia más”. Pero John MacArthur, Justin Peters y otros teólogos reformados han advertido que esta popular paráfrasis de Eugene Peterson tiene serios problemas de fidelidad al texto original, al punto de que Peters la califica de “herética”.
Antes de llegar a esas advertencias, vale la pena aclarar qué es exactamente lo que tenemos en las manos.
Traducción no es lo mismo que paráfrasis
Toda Biblia en español es una traducción, porque el Antiguo Testamento se escribió en hebreo (con algunas partes en arameo) y el Nuevo Testamento en griego. Pero no todas las traducciones trabajan igual:
- Traducción formal (palabra por palabra): intenta mantenerse lo más cerca posible de las palabras y la estructura del original. Por ejemplo, la Reina-Valera 1960 o La Biblia de las Américas.
- Traducción dinámica (idea por idea): busca transmitir el sentido de cada frase en un lenguaje más natural, pero sigue anclada al texto. Por ejemplo, la Nueva Traducción Viviente.
- Paráfrasis: un autor vuelve a contar el texto con sus propias palabras, su estilo y sus propias imágenes. Ahí está “El Mensaje”.
El problema no es que exista una paráfrasis. El problema es cuando la leemos, la citamos y la enseñamos como si fuera la Palabra de Dios tal cual fue escrita. Una paráfrasis, por definición, contiene mucho de la interpretación de quien la escribe.
Las advertencias
Los críticos reformados señalan varias cosas. La principal es que en muchos pasajes “El Mensaje” no solo simplifica el lenguaje: cambia el sentido, suaviza lo que el texto dice con claridad sobre el pecado, el juicio o la santidad, o añade ideas que no están en el original.
Uno de los ejemplos más citados está en el Padre Nuestro. Donde Mateo 6:10 dice “hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”, la versión en inglés de Peterson usa la frase “as above, so below” (“como arriba, así abajo”). Esa expresión es conocida en círculos esotéricos y de la Nueva Era. Aunque Peterson no haya tenido esa intención, cuando la Escritura se reescribe con frases que vienen de otras cosmovisiones, el lector queda expuesto a una confusión innecesaria.
El propio Peterson reconoció que su obra no fue pensada para reemplazar una Biblia de estudio. Esa aclaración es importante, y muchos lectores nunca la conocen.
La lección de la Biblia de Jefferson
Thomas Jefferson, uno de los fundadores de Estados Unidos, tomó unas tijeras y recortó de los Evangelios todo lo que no le parecía razonable: los milagros, la resurrección, todo lo sobrenatural. Se quedó con un Jesús maestro de moral, a su medida.
“El Mensaje” no es la Biblia de Jefferson. Pero la historia nos deja una advertencia que sigue vigente: cada vez que “modernizamos” la Escritura a nuestro gusto, corremos el riesgo de terminar con un Dios hecho a nuestra imagen, que dice lo que queremos oír.
“Toda palabra de Dios es limpia… No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso.” (Proverbios 30:5-6)
¿Entonces qué hago?
- Para estudiar, enseñar y memorizar, usa una traducción fiel: Reina-Valera 1960, La Biblia de las Américas o la Nueva Biblia de las Américas.
- Si un pasaje de “El Mensaje” te impactó, compáralo con una traducción formal antes de citarlo o compartirlo.
- Haz como los de Berea, que “escudriñaban cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11). Eso incluye lo que yo digo aquí.
Mira el video completo
En el video analizo con más detalle las advertencias de MacArthur y Peters, la conexión con lenguaje de la Nueva Era y la historia de la Biblia de Jefferson:
¿Tienes este libro en casa? Cuéntame en los comentarios. Y si quieres profundizar, lee también la segunda parte.
Lumbrera Media | Soli Deo Gloria



