Mi reflexión
Tengo que confesar algo: durante mucho tiempo, la ascensión de Jesús fue para mí casi un detalle. Sabía que había ocurrido, lo repetía en el Credo, pero nunca me había detenido a pensar qué significa para mi vida hoy. Este sermón me hizo verla de otra manera.
Lo primero que me impactó es la reacción de los discípulos. Uno esperaría que, al ver a Jesús irse, quedaran tristes, como quien despide a alguien en el aeropuerto. Pero Lucas dice exactamente lo contrario: “ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios” (Lucas 24:52-53). ¿Por qué? Porque entendieron que Jesús no se fue a desaparecer, sino a reinar.
Y el detalle que más me conmovió: Jesús sube mientras los bendice, con las manos levantadas. La última imagen que los discípulos tuvieron de su Señor fue la de alguien bendiciéndolos. Esa bendición no se interrumpió; sigue sobre su pueblo.
Pienso en las veces que he orado sintiendo que Dios estaba lejos. La ascensión me recuerda que tengo en el cielo a un Intercesor que no deja de orar por mí (Hebreos 7:25) y un Abogado que presenta su obra terminada ante el Padre cuando yo fallo (1 Juan 2:1). No estoy sola, y no estoy sin defensa.
También me confronta la frase “este no es tu hogar”. Vivimos tan enfocados en lo de aquí, en la casa, el trabajo, las redes, que se nos olvida que nuestra ciudadanía está en los cielos (Filipenses 3:20). Eso no nos hace indiferentes al mundo; nos da libertad para servir en él sin aferrarnos.
Por último, Jesús dijo: “Os conviene que yo me vaya” (Juan 16:7). Durante años esa frase me pareció extraña. ¿Cómo puede convenirnos que Él se vaya? Porque su partida hizo posible la venida del Espíritu Santo, que ahora vive en cada creyente. No somos huérfanos.
¿Vivo como si Jesús estuviera ausente, o como si estuviera reinando?
¿Recuerdo, cuando peco, que tengo un Abogado ante el Padre?
¿Dónde está puesto mi corazón: aquí o en mi verdadero hogar?
Comparto mis notas del sermón del pastor Matt Miller:
Notas del sermón
Tengo que confesar algo: durante mucho tiempo, la ascensión de Jesús fue para mí casi un detalle. Sabía que había ocurrido, lo repetía en el Credo, pero nunca me había detenido a pensar qué significa para mi vida hoy. Este sermón me hizo verla de otra manera.
Lo primero que me impactó es la reacción de los discípulos. Uno esperaría que, al ver a Jesús irse, quedaran tristes, como quien despide a alguien en el aeropuerto. Pero Lucas dice exactamente lo contrario: “ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios” (Lucas 24:52-53). ¿Por qué? Porque entendieron que Jesús no se fue a desaparecer, sino a reinar.
Y el detalle que más me conmovió: Jesús sube mientras los bendice, con las manos levantadas. La última imagen que los discípulos tuvieron de su Señor fue la de alguien bendiciéndolos. Esa bendición no se interrumpió; sigue sobre su pueblo.
Pienso en las veces que he orado sintiendo que Dios estaba lejos. La ascensión me recuerda que tengo en el cielo a un Intercesor que no deja de orar por mí (Hebreos 7:25) y un Abogado que presenta su obra terminada ante el Padre cuando yo fallo (1 Juan 2:1). No estoy sola, y no estoy sin defensa.
También me confronta la frase “este no es tu hogar”. Vivimos tan enfocados en lo de aquí, en la casa, el trabajo, las redes, que se nos olvida que nuestra ciudadanía está en los cielos (Filipenses 3:20). Eso no nos hace indiferentes al mundo; nos da libertad para servir en él sin aferrarnos.
Por último, Jesús dijo: “Os conviene que yo me vaya” (Juan 16:7). Durante años esa frase me pareció extraña. ¿Cómo puede convenirnos que Él se vaya? Porque su partida hizo posible la venida del Espíritu Santo, que ahora vive en cada creyente. No somos huérfanos.
¿Vivo como si Jesús estuviera ausente, o como si estuviera reinando?
¿Recuerdo, cuando peco, que tengo un Abogado ante el Padre?
¿Dónde está puesto mi corazón: aquí o en mi verdadero hogar?
Cinco significados [Beneficios presentes de la ascensión]
1] Humanidad glorificada. Jesús sube en un cuerpo real, resucitado, tangible. Es el precursor (Hebreos 6:20): los que están en Él también entrarán en gloria con cuerpo resucitado. Da esperanza ante el sufrimiento.
2] Su deidad. La nube que lo recibe evoca las teofanías del AT (Éxodo, Sinaí, Salmo 104: Yahvé cabalga sobre las nubes). Él es Yahvé. No está ausente; reina.
3] Victoria y triunfo. Obra terminada de una vez por todas (pecado, muerte, diablo). Entra como vencedor con el botín (las almas redimidas). Se sienta a la diestra (Salmo 110) hasta que sus enemigos sean estrado. El diablo ya perdió la guerra.
4] Su sesión celestial (obra actual):
-Sostiene y gobierna todas las cosas por su providencia soberana.
-Intercede por nosotros (Hebreos 7:25).
-Es nuestro abogado/mediador (1 Juan 2:1): presenta sus llagas ante el Padre.
-Prepara un lugar (Juan 14:2-3) y volverá.
5] Envío del Espíritu Santo. “Os conviene que yo me vaya” (Juan 16:7). El Espíritu convence al mundo, mora permanentemente en el creyente, da poder para la misión y consuelo. No estamos huérfanos.
Puntualizando:
- “La ascensión alimenta la obediencia a la misión.”
- “Sube con los brazos extendidos: la bendición es perpetua.”
- “El Padre trae al Hijo a casa porque está plenamente satisfecho.”
- “Él no desapareció; ascendió. Quiere que vean el cuerpo.”
- “No está ausente. Está presente sobre todo.”
- “Si alguno peca, abogado tenemos para con el Padre.”
- “Este NO es tu hogar. Tu ciudadanía está en el cielo.”
- “Os conviene que yo me vaya… el Consolador vendrá.”
- Volvieron “con gran gozo” y “estaban continuamente en el templo alabando a Dios.”
Aplicación:
La ascensión no nos deja solos ni desanimados. Nos deja con un Rey en el trono, un Intercesor que no deja de orar, el Espíritu dentro de nosotros y la certeza de que este mundo no es el destino final. Por eso la iglesia puede ir a la misión con gozo, incluso en medio de oposición y dificultad.
Las notas anteriores resumen el sermón del pastor Matt Miller en The Vine Community Church (Milwaukee), predicado el 6 de septiembre de 2026, sobre Lucas 24:50-53. El video original está en inglés; puedes activar el audio o los subtítulos en español desde el botón ⚙️ del reproductor.
Lumbrera Media | Soli Deo Gloria



