Llevo días dándole vueltas a algo que veo todos los días, dentro y fuera de la iglesia: nadie aguanta escuchar nada completo. Ni un video, ni un sermón, ni un versículo si no viene con emoji.
Le puse nombre: la generación TikTok. Y no, no es solo una queja de “antes las cosas eran mejores”. Hay data real detrás de esto, y hay también una raíz espiritual que Proverbios ya había señalado hace miles de años, mucho antes de que existiera un algoritmo.
En el video de esta semana hablo de por qué tu cerebro ya no aguanta lo que antes aguantaba, cómo eso se metió en el púlpito, y qué significa realmente eso que alguien atinadamente dijo… “anorexia espiritual”.


