“Es que yo no siento a Dios.” Esa frase, tan común en círculos cristianos, esconde una confusión peligrosa: la idea de que la fe se mide por lo que sentimos, y no por lo que obedecemos.
En este video no solo hablo del tema — te cuento un testimonio personal donde yo misma tuve que enfrentar esta pregunta en carne propia: ¿qué haces cuando Dios parece estar en silencio y no sientes nada?
Jesús fue claro: “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama” (Juan 14:21). No dijo “el que siente algo especial”. La emoción es fruto, no fundamento — y cuando la ponemos como base de la fe, construimos sobre arena.
Te invito a ver el video completo, donde uno mi historia con lo que la Escritura realmente enseña sobre las emociones, los sentimientos y la obediencia:


