La antigua Nueva Era, tan vigente como ayer #AltamenteRecomendable

20140614-094055-34855023.jpg

Mi pueblo perece por falta de conocimiento; y como tú rechazaste el conocimiento, yo te rechazaré a ti de mi sacerdocio; por haber olvidado la ley.

Oseas 4:6

Fernando Saraví

Introducción
El presente escrito se propone informar críticamente, desde una perspectiva cristiana, sobre el movimiento denominado Nueva Era. Dada su creciente influencia, y su naturaleza anticristiana, es importante que los cristianos tengan al menos un conocimiento general sobre el tema.

El estudio fue publicado originalmente en 1993, y se reproduce por invitación de Ediciones Crecimiento Cristiano, para ponerlo al alcance de un mayor número de personas. Solamente he actualizado la bibliografía.

Agradezco el apoyo de los hermanos de mi congregación, en especial al Consejo Pastoral, por su apoyo y aliento permanentes a mi tarea, a Andrés Bardossy por sus implacables críticas y al Ing. José Young por su interés en la obrita. Quiera Dios que este folleto cumpla el objetivo propuesto. Toda sugerencia, corrección o pregunta será bienvenida.Dr. Fernando D. Saraví, Mendoza, Noviembre de 1995.

La antigua Nueva Era…
Cada vez se escucha más la expresión “Nueva Era”. Hay revistas de la Nueva Era, música de la Nueva Era, programas radiales y televisivos de la Nueva Era, y propuestas de la Nueva Era para la salud física y espiritual, la educación, la preservación del ambiente, etc. Pese a su creciente influencia social, hay nociones imprecisas o erróneas acerca de lo que es la “Nueva Era”.

Este escrito tiene el propósito de paliar tal ignorancia. Debido a su brevedad, debe ser considerado como una introducción elemental; se incluye una selección bibliográfica.

¿Qué “Nueva Era”?
Estrictamente, la expresión Nueva Era designa a un período de la historia, cuyo inminente comienzo sé vincula con las eras astrológicas, determinadas por la posición de las constelaciones de estrellas “fijas” que dan nombre a los signos del zodíaco. Dicha posición aparente varía, ya que además de rotar sobre sí misma y girar en torno del sol, la Tierra presenta un tercer tipo de movimiento denominado precesión (parecido al balanceo de un trompo, aunque lentísimo: tarda 26 000 años en dar una vuelta). Por la precesión, el sector del cielo donde se observa al sol en determinado momento del año varía lenta pero constantemente.

Según la astrología, la Era de Piscis está concluyendo, y le seguirá la Era da Acuario, que será una época de paz y bienestar sin precedentes. No hay acuerdo sobre la fecha de inicio de la Era de Acuario: las fechas propuestas van desde 1781 hasta 2740. Por las definiciones astronómicas la constelación de Acuario no alcanzará la posición adecuada hasta 2619. Sin embargo, ¡la mayoría de los nuevaeristas no están dispuestos a aguardar tanto!

La proximidad de un nuevo milenio probablemente ha influido en el surgimiento de la “Nueva Era”. La expectativa del inicio del siglo XXI se expresa en la denominación misma del movimiento, que constituye así una especie de milenarismo paganizado.

Un fenómeno sociocultural
La “Nueva Era” puede definirse como un movimiento que propicia la adopción de ciertas creencias, actitudes y acciones. Propone una comprensión de Dios, del hombre y del universo diferente de la que sustentan las concepciones que han dominado la cultura occidental en los pasados siglos (cristianismo y materialismo). La propuesta nuevaerista no es realmente nueva; más bien se trata de una reformulación de antiguas nociones paganas adaptadas al siglo XX. Tales nociones pueden resumirse como sigue:

1. Todo cuanto existe forma parte de un mismo y único todo, que puede ser llamado “Dios”, “Superalma”, «Conciencia Cósmica”, etc. La idea proviene de la tradición filosófica y religiosa del hinduismo, y se llama panteísmo monista (indicando respectivamente la creencia de que “todo es Dios” y que “todo es Uno”).
2. Como parto del único Todo, cada ser humano es Dios, aunque lo ignore. El hombre debe hallar su propia divinidad en su propio ser interior, que es infinitamente sabio y poderoso.
3. Como Dios, cada uno puede crear su propia realidad, a través del poder de su mente. Tiene por sí mismo la capacidad de decidir qué es y qué no es, qué cosa está bien y que cosa está mal. Todo lo que necesita es aprender a manejar su poder innato.
4. Como es parte de Dios, cada ser humano es inmortal en su ser interior, aunque deba encarnarse repetidamente para purificarse y ejercer plenamente su propia divinidad. En otras palabras, debe evolucionar hacia la perfección.
5. Cuando la raza humana asuma su condición divina, comenzará una Nueva Era de paz, salud y bienestar. Antes es precisa una intensa y extensa labor “evangelística” para que más personas se decidan por este cambio y transformen sus propias vidas.

Para comprender las raíces, naturaleza y significado del movimiento de la Nueva Era, conviene repasar el curso del pensamiento occidental desde el comienzo de la era cristiana. Luego mencionaremos los principales protagonistas del movimiento, y la influencia de éste en diversas áreas de la actividad humana.

Involución de Occidente: Del cristianismo al naturalismo
La tradición bíblica sustentaba la creencia en un Dios personal, creador y sustentador del universo, a cuya imagen y semejanza había sido hecho el hombre. Se admitía un orden universal, debido al diseño divino. Esta concepción, denominada genéricamente teísmo, determinó en buena medida el avance de las ciencias experimentales. En efecto, si existía un orden, si había leyes definidas que rigiesen los procesos de la naturaleza, entonces era posible comprender cómo funcionaba el universo.

El descubrimiento de muchas de las mencionadas leyes, que permitían predecir las trayectorias de los astros, la mecánica de los cuerpos, las reacciones químicas, etc., llevó sin embargo a una concepción que, sin negar la existencia de Dios, le apartaba de Su creación: Dios había creado el universo, lo había echado a andar como un reloj automático, y se había alejado de él. Esta posición, llamada deísmo no negaba la existencia de Dios, sino la posibilidad de que Él interviniese en la marcha del universo o los asuntos humanos. Cuestionaba así tanto los milagros, como la misma revelación divina atestiguada en la Biblia.

A partir del deísmo, apareció en el siglo XVIII el naturalismo, que ya descartaba la existencia misma de un Dios personal, espiritual y creador. La única realidad era la materia, y todos lo existente quería explicarse por transformaciones de la materia e intercambios energéticos. E1 universo era el resultado de fuerzas inanimadas, cuya interacción en el tiempo había originado todo, incluyendo desde luego a los seres vivos.

El naturalismo ganó las mentes de buena parte de la comunidad científica. Basado a pesar suyo en la vieja noción teísta de que hay un orden universal que puede ser descubierto y comprendido, el naturalismo acompañó a los grandes progresos de la ciencia en los pasados dos siglos. Empero, ni el naturalismo ni sus variantes como el idealismo, el moralismo, el marxismo y el esteticismo (que no analizaremos aquí) pudieron evitar que la técnica derivada de los avances científicos se usase para la destrucción, ni dar respuesta plena a las necesidades humanas.

Debido a sus principios, el naturalismo carece de una base firme para la ética. Si el universo resulta de la acción de ciegas fuerzas evolutivas, no puede existir ninguna norma superior que determine qué está bien y qué está mal. El bien y el mal serían totalmente relativos y por tanto carentes de significado. Además, como los actos humanos son el resultado de múltiples reacciones químicas, físicas y eléctricas del cerebro, no existe verdadera responsabilidad personal por los propios actos (aunque los naturalistas no suelen llegar hasta estos extremos lógicos).

Dado que no hay un propósito superior ni un Guía que lleve al universo hacia tal propósito, no existe la más mínima seguridad acerca de nuestra existencia. Esta concluye al detenerse los procesos físicos y químicos que llamamos vida, la muerte física es el fin de la existencia y de toda responsabilidad; más allá no hay nada, ni juicio, ni bienaventuranza, ni trascendencia.

Reacción contra el naturalismo
Así, el naturalismo conlleva un mensaje de desesperanza que de hecho es inaceptable para la mayor parte de la humanidad. Aunque se impuso por un tiempo en ámbitos académicos y políticos, nunca llegó a ser popular; y de hecho hoy está bastante desacreditado. Tal descrédito se acentuó a partir de la década de 1960. El movimiento hippie reaccionó contra el orden establecido, intentó “explorar el espacio interior” de la mente humana a través de drogas psicodélicas (LSD, marihuana) y buscó una cosmovisión basada en la intuición y en la experiencia subjetiva.

En busca de respuesta a sus inquietudes, el hombre de fines del siglo XX tiene varios caminos. El primero es retornar al teísmo, a una fe viva en el Creador personal, inteligente y amoroso que se revela a Sí mismo en la Biblia. Tal retorno es considerado inútil para quienes piensan que el monoteísmo en general, y el cristianismo en particular, no tiene ya nada que ofrecer.

Otra posibilidad procede de las religiones del lejano Oriente, como el hinduismo, el budismo o el taoísmo. Muchos se han volcado al misticismo oriental, pero pocos han perseverado: es difícil para el occidental adaptarse al pensamiento religioso oriental.

Una tercera opción es elegir “de todo un poco“. Toma de aquí y allá ideas o prácticas, según el propio antojo. Esta actitud se llama eclecticismo o sincretismo, y es muy característica del nuevaerismo. Adopta las nociones orientales del monismo panteísta (“Todo es Uno”, “Todo es Dios”), el karma y la reencarnación: del cristianismo rescata el valor de la persona humana; de cultos paganos diversos, técnicas para el desarrollo personal; del naturalismo toma el evolucionismo y el aprecio por la naturaleza.

Estas nociones componen el pensamiento nuevaerista en muy variable proporción, lo que hace que el movimiento sea muy heterogéneo. Cada cual elige las creencias que le resulten más atractivas, en una suerte de “todo vale” intelectual y espiritual. Por esta vía, la Nueva Era ha llegado a constituirse en una pujante tendencia sociocultural de Occidente, una tercera fuerza que compite con el monoteísmo y el naturalismo, y que en esencia representa un retorno al pensamiento mágico de los cultos paganos.

Qué no es el movimiento de la Nueva Era
Un obstáculo serio para una comprensión cabal de lo que es la Nueva Era son las descripciones inexactas que de ella se han hecho. Por ello es preciso aclarar qué no es la Nueva Era.

1. No es una secta. Si bien el pensamiento nuevaerista incluye nociones religiosas, la “Nueva Era” no es una simple religión, ni mucho menos una secta. Por su misma naturaleza la Nueva Era tiende fuertemente a incorporar elementos de todas las religiones. La mezcla de distintas nociones en proporción variable hace que no existan dos grupos nuevaeristas que piensen exactamente igual.

2. No es una conspiración. La teoría de una conspiración fue popularizada por la abogada cristiana Constance Cumbey, en su libro Los peligros ocultos del Arco Iris (1983). Aunque la Sra. Cumbey halló eco en diversos ambientes cristianos, especialistas como Walter Martin y Elliot Miller refutaron la teoría.

En efecto, los numerosos focos de pensamiento y acción nuevaerista, con diversos énfasis y objetivos, se explican perfectamente por la rebeldía y el orgullo humanos, y la satánica oposición a la voluntad de Dios. No hay evidencia confiable de que, en el plano terrenal, toda la actividad nuevaerista proceda de un único origen ni obedezca a una autoridad centralizada.

3. No es nueva en absoluto. Ninguna de los principios que alientan a la Nueva Era es realmente novedoso, aunque el envase y la etiqueta den otra impresión. Los postulados básìcos de la Nueva Era son muy, muy antiguos. Como veremos en otra sección, la Biblia da testimonio de la entrada en la historia humana, en su inicio, de la esencia del pensamiento hoy llamado nuevaerista.

Precursores, ideólogos y protagonistas
En esta sección haremos breve referencia a las principales personalidades que han sentado las bases de la Nueva Era.

Principales precursores:
1 . Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831). Filósofo alemán de enorme influencia, que concebía a Dios como una Idea eterna, dinámica y absoluta, que se manifestaba en diversas formas finitas aparentemente opuestas. Para Hegel, todo evoluciona en un proceso de tesis o propuesta inicial, antítesis (opuesta a la tesis) y síntesis o conciliación de ambas. Consideraba a la revelación cristiana como una expresión anticuada de su propio evolucionismo cósmico y su dios impersonal. Su sistema gnóstico del saber absoluto intentaba amalgamar ciencia, filosofía, teología y nacionalismo.

2. Phineas Pakhurst Quimby, un charlatán de la ciudad de Portland (Maine, EE.UU.). A mediados del siglo XIX, desarrolló la teoría de la causa mental de las enfermedades, y de su curación por el poder de la mente. Inspiró a Mary Baker Eddy para su Ciencia Cristiana y a Charles y Myrtle Fillmore para la Iglesia de la Unidad.

3. Helena P. Blavatsky (1831-1891), fundadora de la anticristiana ensalada filosófica – religiosa, basada en el espiritismo y en las religiones del lejano Oriente, denominada teosofismo. Henry Olcott, Annie Besant y Alice Bailey continuaron su tarea.

4. Pierre Teilhard de Chardin (1881- 1955), paleontólogo jesuita que intentó realizar una nueva síntesis entre ciencia, filosofía y teología, e introdujo el término noósfera con referencia al ámbito del pensamiento (por analogía con otros términos como litósfera, biósfera, atmósfera). Los nuevaeristas afirman haber sido muy influidos por las ideas de Chardin.
5. “Eliphas Levi”, autor del apócrifo Evangelio de Acuario de Jesús el Cristo (1907).

6. Carl Gustav Jung (1875- 1961), psicólogo suizo arraigado en la tradición de Freud, pero con una tendencia espiritual; formuló la hipótesis del inconsciente colectivo, una especie de depósito acumulativo de toda la experiencia y el saber humanos, potencialmente accesible a cada miembro de la raza.

7. Edgar Cayce (1877- 1945), vidente y curador paranormal, tuvo “revelaciones” acerca de la naturaleza de la esistencia humana. Inculcó la reencarnación y la ley del karma.

8. Louis Pauwels y Jacques Bergier, autores del influyente libro “El Retorno de los Brujos” (1960) donde planteaban la necesidad de avanzar mas allá de lo que la ciencia podía ofrecer para comprender la realidad circundante.
9. Aldous Huxley (1894-1963), escritor británico radicado en EEUU. Fue un implacable crítico de la sociedad occidental, muy influyente en el movimiento “underground” de la década de 1960.

10. Carlos Castaneda, antropólogo que revalorizó el poder de los médicos brujos o chamanes en varios libros (supuestamente basados en experiencias reales, aunque al parecer no lo fueron).

Algunos ideólogos
1. Marilyn Ferguson, periodista, autora de “La Conspiración de Acuario”, que para muchos es la “biblia” de la Nueva Era .

2. Fritjof Capra, un físico que ha pretendido demostrar la realidad del pensamiento religioso oriental a partir de evidencias experimentales de la física cuántíca, en sus libros “El Tao de la física” y “El punto crucial”.

3. Banjamin Creme, teosofista fundador del Centro Tara y autor de “La reaparición del Cristo y los maestros de la Sabiduría”, que anunció en 1982 la Presencia de Cristo en veinte diarios de EEUU.

4. Donald Keys, consultor de las Naciones Unidas, que en 1972 fundó la entidad conocida como “Ciudadanos planetarios”.

5. Robert Müller, ex-secretario general asistente de las Naciones Unidas, que ha llamado a la humanidad a trascender toda barrera racial, cultural, idiomática y religiosa.

6. David Spangler, autor de los libros “Revelación: el nacimiento de una Nueva Era” y “Reflexiones sobre el Cristo”.

7. Beverly Galyean, educadora que introdujo el relativismo ético y el monismo panteísta en muchas escuelas de EEUU.

8. Matthew Fox, sacerdote católico muy controvertido, que ha pretendido hacer una síntesis del misticismo católico, el ecologismo, el panteísmo y el feminismo.

9. Richard Bach, autor del libro “Juan Salvador Gaviota”. La fábula de la gaviota que rechaza las limitaciones aprendidas, y se eleva cada vez más sobre la bandada, en incesante evolución, refleja perfectamente el optimismo nuevaerista.

10. Helen Shucman (1909-1981), psicóloga estadounidense de origen judío, que recibió una supuesta revelación de Jesús, editada en tres tomos con el título “Un curso sobre milagros”. La obra, cuyos ejemplares se han vendido por cientos dé miles, niega la existencia del pecado, e inculca que el mal es mera apariencia.

Portavoces representativos
La más importante ha sido sin duda Shirley MacLaine. Por su popularidad y encanto, esta actriz y bailarina ha recibido muchísima atención del público. A través de libros, conferencias, seminarios y una miniserie de TV (“Dentro de mí”) ha propagado los principios nuevaristas. Otras voceras destacadas son Marianne Williamson, entusiasta predicadora de “Un curso sobre milagros”, y Louise Hay, autora del éxito de librería “Usted puede sanar su vida”. Muchas estrellas del espectáculo simpatizan con la Nueva Era, entre ellas Tina Turner, John Denver, y Sharon Gless.

En nuestro país no ha habido una figura comparable a Shirley MacLaine, aunque Nacha Guevara es una obvia aspirante. Además, en los medios de comunicación hay una creciente tendencia a incorporar vocablos y conceptos nuevaeristas: autoayudia, control mental, manipulaciones energéticas, medicinas alternativas, distintos métodos adivinatorios, canalización, parapsicología, ovnis, etc. Son familiares los nombres de José Silva, Antonio Las Heras, Miguel Grinberg, Pedro Romaniuk, Carlos Lotito, Livio Vinardi, Fabio Zerpa y Guillermo Terrera, entre otros.

¿Una Nueva Era de la ciencia?
La Nueva Era es muy optimista acerca del impacto que sus ideas pueden tener sobre la ciencia. La comunidad científica en su conjunto es mucho más escéptica. Más que hacer aportes valiosos, la Nueva Era se ha servido abusivamente de los datos científicos los siguientes ejemplos son ilustrativos.

1. Física cuántica y espiritualidad oriental. Como dijimos, ciertos autores como Fritjof Capra, Michael Talbot y Gary Lukav (autor de Los maestros danzantes Wu Li) han postulado que los hallazgos de la física de las partículas subatómicas, o física cuántica, probarían la realidad de las concepciones religiosas orientales. La mayoría de los físicos no admite tal «prueba», porque la aparente semejanza entre fenómenos subatómicos y conceptos teológicos no basta para probar ni refutar la realidad de estos últimos. ¡Es muy posible que cuando estos fenómenos se comprendan mejor, dejen de ser “evidencias” en favor del Taoísmo! Además, probar lo dudoso por lo desconocido no es buena ciencia.

2. Descarga eléctrica y cuerpo astral. Un técnico de apellido Kirlian redescubrió en 1939 un efecto físico ya conocido, que permitía fotografiar un halo luminoso en torno a objetos (vivos o inanimados) sometidos a una corriente de alta frecuencia. El halo es producido por la corriente, no por el objeto fotografiado. Sin embargo, las «fotos Kirlian» siguen siendo presentadas como evidencia de la existencia del “cuerpo astral” de los teosofistas.

3. “Canalización”. En la Nueva Era, muchos buscan el contacto con supuestos seres astrales, presuntamente benignos y dispuestos a contribuir a la evolución de la raza humana. Estos seres se comunican por medio de alguien que actúa como “médium” o “canal”.

Es obviamente una variante del espiritismo clásico; mientras que en éste se busca generalmente la comunicación con un familiar difunto, en la canalización se pretende acceder a la sabiduría de Maestros del pasado que se encuentran en un plano superior de existencia. Muchos canalizadores son fraudulentos, pero si los hay auténticos, debe pensarse que están invocando a los mismos espíritus demoníacos que engañan a los espiritistas.

4. Salud “holística”. Se trata de un enfoque presuntamente global de la salud, basado en las premisas del panteísmo monista y del supuesto poder de la mente sobre la enfermedad. Rechaza la medicina científica, propone terapias “naturales” de eficacia dudosa, y el vegetarianismo como ideología (por su panteísmo, rechaza el uso de animales para consumo o experimentación).

Sin establecer diagnósticos claros y demostrables, usualmente pretende lograr un equilibrio de supuestas “energías” no físicas (metafísicas o astrales), a través de diversos tratamientos como la homeopatía, la terapia floral («Flores de Bach»), la acupuntura, la quiropraxis, la cirugía psíquica, el yoga, las terapias con aromas, cristales o colores y otros métodos igualmente dudosos.

El beneficio subjetivo que pueda obtenerse no debe hacer olvidar de los peligros de estos tratamientos: pérdidas económicas, afectos colaterales, demoras en el diagnóstico y tratamiento, interferencia con tratamientos efectivos o abandono de éstos, etc.

5. Control mental. Los proponentes de diversas técnicas de control mental pretenden basarse en los avances de las ciencias neurológicas, y aplicarlos para mejorar el desempeño mental y lograr un bienestar integral. En realidad, estas técnicas carecen de fundamento serio, y no han demostrado ser efectivas.

Puesto que el Control Mental involucra diversas creencias como que “Su mente todo lo puede”, e inflan grotescamente el “yo” de sus adeptos, quienes se involucran en estas prácticas pueden perder más que tiempo y dinero. Hay un riesgo cierto de perjuicio para la salud mental, social y espiritual.

6. Poderes paranormales La existencia de facultades de percepción y de acción que no son explicables por nuestros actuales conocimientos científicos, es otro de los temas favoritos de la Nueva Era. Supuestamente, los seres humanos más evolucionados serán capaces de dominar y emplear a voluntad poderes como la telepatía o transmisión del pensamiento, la precognición o percepción del futuro, y la psicokinesis o capacidad de mover objetos o influenciar la materia con el solo poder de la mente. Con frecuencia, los supuestos poderes paranormales se emplean para justificar prácticas adivinatorias.

Lo cierto es que la realidad de estos presuntos fenómenos no ha podido ser consistentemente demostrada luego de más de un siglo de investigaciones científicas. Por tanto, es vano pretender usarlos a voluntad, o enseñar a otros a usarlos.

Lo anterior no excluye la ocurrencia de fenómenos sobrenaturales (milagros). Sin embargo, lo paranormal no es milagroso; es un supuesto fenómeno natural cuya explicación se desconoce.

7. Evidencia “científica” de vida después de la muerte: El libro de Raymond Moody, “Vida después de la Vida” (1975) despertó renovado entusiasmo en el estudio de la vida de ultratumba; pero en lugar de intentar comunicarse con los muertos, como en el espiritismo, se pretende ahora recoger información de personas que estaban a punto de morir o aparentemente muertas.

El problema es que, siendo la muerte física por definición un estado del que no se vuelve (irreversible), los testimonios de los presuntos resucitados no brindan evidencia del más allá (nótese que en los casos de auténtica resurrección narrados en la Biblia, nunca se da información sobre lo visto, oído o sentido durante la muerte). Además, existen mecanismos psicológicos y neurológicos que explican las experiencias de los supuestos resucitados.

Otra pretendida línea de evidencia es el testimonio de personas que han regresado a “vidas anteriores” mediante la hipnosis o mediante “espíritus guía”. Tales testimonios no son confiables, en primer lugar por la influencia del hipnotizador (o peor aún, el “espíritu guía”), por la variabilidad y los errores de las respuestas, porque pueden ser manipuladas experimentalmente y, en fin, por el hecho de que casi siempre pueden explicarse sobre la base de la experiencia previa del hipnotizado.

Pese a la falta de evidencia, estas experiencias son empleadas como pruebas de la existencia de un más allá muy diferente del revelado en la Biblia: sin juicio, sin responsabilidad, y con la posibilidad de volver a encarnarse tantas veces como sea necesario para corregir errores del pasado.

8. Ovnis y vida extraterrestre. Otro tema que la Nueva Era ha vuelto a poner de moda es el tema de los objetos voladores no identificados u ovnis. En general, se da por sentado que estos objetos, cuya naturaleza por definición se desconoce, son “platillos voladores” o naves tripuladas por extraterrestres, generalmente en misión de paz y con un mensaje de esperanza para la humanidad. Tras décadas de investigaciones, no hay todavía ninguna evidencia cierta de vida extraterrestre.

9. Endiosamiento de la tierra. Alrededor de 1970, el químico inglés James Lovelock formuló la hipótesis de que la capa de la tierra donde hay vida (biósfera) funcionaba como un único superorganismo compuesto por la interrelación de todas las formas de vida que allí se hallaban (incluida la raza humana). Para referirse a este supersistema biológico Lovelock empleó el nombre griego de la diosa Tierra, Gea o Gaia. Aunque la hipótesis de l,ovulock era estrictamente científica, se la ha malinterpretado, dándole contenido religioso: así han surgido cultos a la “diosa tierra” que pretenden basarse en la hipótesis citada. Esta idolatría de la naturaleza (cf. Rom 1:18-22) aparece disfrazada de ecología, pero debe llamarse propiamente ecologismo (la ecología es la ciencia que estudia las interrelaciones entre los seres vivos y su medio).

La consecuencia más grave de esta mentalidad pseudocientífica es el abandono del sentido común y del juicio crítico, que propicia la aceptación crédula de toda clase dc charlatanismo envuelto en jerga científica. Esto también explica el hecho de que el nuevaerismo cunda en clases sociales medias y altas, incluyendo no pocos profesionales y empresarios.

En el supermercado nuevaerista, uno puede comprar toda clase de ilusiones. El escaso interés de los científicos por educar a la población, y la falta de conocimiento por parte de los cristianos promueven la extensión de la magia y la superstición.

Otras áreas de penetración

Dada la naturaleza de la Nueva Era, no es sorprendente que tenga una importante penetración en los diferentes ámbitos de la cultura. Por ejemplo, en la psicología con las nuevas escuelas de psicología humanística y transpersonal, los métodos de dudosa eficacia como la programación neurolingüística, y la avalancha de libros de autoayuda, o psicología “hágalo usted mismo”. En la educación se presenta como “fortalecimiento de la autoestima” (del Yo), y de relativismo ético: cada educando debe establecer sus propias reglas, ninguna mejor que las otras.

En las artes, el nuevaerismo se expresa a través de obras plásticas que intentan captar las vivencias de unidad cósmica. También existe una música de la Nueva Era, generalmente agradable al oído; incorpora sonidos de la naturaleza, y efectos electrónicos . Cuando es instrumental., no posee un contenido específicamente nuevaerista (Por ejemplo, Vangelis) . Sin embargo, las que poseen letra tienen a menudo mensajes muy claros. Tal caso de los conjuntos Alan Parsons Project y Enigma.

Mucho mayor aún es la penetración de la TV y el cine, donde obras como La Guerra de las Galaxias, E.T., Encuentros cercanos del tercer tipo, Viaje a las estrellas (la nueva generación). Ghost, la sombra del amor, y las infantiles El cristal encandato, las tortugas ninjas y Los cazafantasmas, entre muchas otras, promueven un modelo de la realidad plenamente coincidente con la imagen nuevaerista. El desmesurado espacio que se le concede a las supersticiones como la astrología y otras técnicas adivinatorias en la TV y el periodismo escrito contribuyen a la confusión general.

Influencia políticaLa Nueva Era se ha hecho sentir también en la esfera política, mayormente dentro de partidos “verdes” (ecologistas) , y en campañas en favor de los derechos feministas (incluido el aborto), homosexuales, animales, etc. La escasez de partidos políticos nuevaeristas no debe llevar a subestimar su creciente influencia. Hay propuestas de la Nueva Era para la constitución de un único Gobierno Mundial, que regiría a una humanidad que supera las barreras sociales, raciales y religiosas.

Se ha propuesto que la unificación religiosa se realice por medio de una única religión que incorpore los principales artículos de fe de las religiones existentes. Es claro que el cristiano, aunque respetuoso de las creencias ajenas, no puede negociar su fe, ni contaminarla con doctrinas falsas y opuestas a la Biblia; por tanto, si de veras se intentase llevar adelante el proyecto uniformador, los cristianos podrían sufrir segregación y persecución. Sin embargo, nada de esto es actualmente inminente.

Cómo reconocer a un nuevaerista
Debe recordarse que la Nueva Era no es una organización, ni tiene una doctrina homogénea. Como una nueva Babel, está formada por múltiples grupos que tienen en común la expectativa de una Edad de Oro que habrá de venir por el esfuerzo humano. Hay dos variantes principales: una vertiente humanística, confiada en el poder de la mente, y otra esotérica, que pretende valerse del ocultismo para Conjurar poderes inaccesibles al hombre común . No faltan quienes combinan ambos enfoques.

Ciertas expresiones sugieren afinidad con el pensamiento de la Nueva Era: por ejemplo, cambio de paradigma, visión global, planetización, nueva era, holístico, orden global, conciencia crística, Cristo cósmico, era de Acuario, cuerpo astral, Gaia, karma, reencarnación, convergencia armónica, autorrealización, chamán , chamanismo, sinergia, Logos solar, cana1ización, energía de los cristales, visualización, etc. Sin embargo, el mero vocabulario no es decisivo.

Las cuatro marcas esenciales de un nuevaerista convencido son:

1. Creencia un el panteísmo monista, el karma y la reencarnación.

2. Participación en disciplinas pseudocientíficas, místicas oesotéricas, con aparentes experiencias paranormales o sin ellas.

3. Creencia en el pronto comienzo de una nueva edad de paz y bienestar (la Nueva Era).

4. Promoción activa de las ideas y prácticas precedentes.Debe aclararse que muchas personas comparten una o más de estas características sin pertenecer plenamente al movimiento. Además, hay grupos que, sin ser específicamente nuevaeristas, son sitios de propicios para la penetración de la Nueva Era (partidos ecologistas, organizaciones de derechos civiles, etc.).

Penetración en la Iglesia
Dada la ubicuidad de la Nueva Era, sería sorprendente que no tuviera influencia alguna sobre la Iglesia. De hecho tal influencia existe y es muy real. Se manifiesta en la tendencia cada vez más popular de exaltar ciertas doctrinas bíblicas a expensas de otras, y de incorporar doctrinas y prácticas que carecen de apoyo escritural o hasta contradicen la Biblia.

Énfasis inadecuado. La palabra “herejía” proviene de un término griego que significa “elección”. El hereje es quien elige o selecciona a su gusto una o unas pocas enseñanzas de un cuerpo doctrinal más amplio. El error no está en la doctrina en sí, sino en su exageración a costa de las otras.

Hoy es común ver un énfasis peligroso en la victoria y en las bendiciones del creyente, que a menudo oscurece el hecho de que sigue siendo un pecador necesitado del perdón divino. Por tanto, la confesión de pecados y la contrición pierden su justo lugar en la vida cristiana.

Doctrinas antibíblicas. Cuando la tendencia indicada recién se exagera, se cae en extremos no bíblicos. Así ocurre con la “confesión positiva”, basada en la idea mágica de que “Lo que dices, recibes”. Esta creencia transforma la vida cristiana en una sucesión de “confesiones positivas” o expresiones de deseos, y suprime la confesión de pecados y otros pensamientos “negativos”. Si esto fuese cierto, el fariseo tenía razón y el publicano estaba equivocado: pero el Señor Jesús dijo lo contrario (Luc. 18:10 ss).

La idea de que Dios garantice a todo creyente fiel el bienestar físico y prosperidad material en esta tierra, como parte integral de la salvación, no es en absoluto apoyada por la revelación divina. Las experiencias de los creyentes más sinceros y comprometidos indican más bien que quien es seguidor de Cristo debe estar preparado para sufrir penurias y privaciones.

Prácticas extrabíblicas. Debido a la inadvertida influencia de la psicología y del ocultismo, se han introducido en algunas iglesias prácticas que, sin ser condenadas por las Escrituras, tampoco son avaladas por ellas; por ejemplo, ciertas técnicas de visualización hoy de moda. y terapias de regresión por “sanidad de las memorias”.

“Mansos como palomas pero astutos como serpientes” deben ser los creyentes para conservar su discernimiento espiritual. No se trata de volverse “cazadores de brujas” dentro de las congregaciones ni fuera de ellas. Hay que rescatar las opiniones ajenas, y de ser necesario, corregir con humildad y amor . De todos modos, es urgente que los creyentes conozcan bien qué enseña y qué no enseña la Biblia, si ella ha de seguir siendo la base de nuestras doctrinas y prácticas.

La Nueva Era a la luz de la Biblia
Dijimos antes que la Nueva Era tiene muy poco de novedoso en cuanto a su esencia. En efecto, ya en el jardín del Edén Satanás inculcó a Adán y Eva los principios que inspiran hoy al movimiento de la Nueva Era. El siguiente cuadro, modificado levemente de uno de Lutzer y De Vries, ilustra la mentira original (Gén. 3,4s), y sus equivalente actuales.

20140614-093532-34532229.jpg

Diálogo con nuevaeristas
El reconocimiento de la naturaleza esencial de la Nueva Era no debe hacernos olvidar que sus adeptos son generalmente personas engañadas y necesitadas de redención. Al mismo tiempo, hay que reconocer que la comunicación con ellas puede ser difícil.

En efecto, hay una verdadera barrera de comunicación, que tiene múltiples causas. Una de las principales es el relativismo. Si no hay ninguna norma superior, cada “realidad” individual es válida para la persona, pero ninguna realidad es válida para todas las personas. Sin embargo, de hecho los nuevaeristas actúan como si existiesen ciertos principios válidos para todos.

Un primer paso para abrir la comunicación y compartir el evangelio es hacer consciente al nuevaerista de los problemas derivados de su relativismo. Si cada uno crea su propia realidad, ¿qué pasa cuando dos realidades diferentes están en conflicto entre sí? ¿gana la más fuerte? ¿esto es válido? ¿Cómo pueden haber diferentes realidades si ‘Todo es Uno’ y todos somos parte de ese Uno? Si la realidad es única su relativismo no tiene fundamento.

Por otra parte el monismo (Todo es Uno) no provee ningún sustento para la superación personal ni para la ética. En primer lugar, si todo es Uno, y ese Una es una fuerza o una energía, entonces lo que llamamos personalidad es una ilusión más. Se pierde la base del respeto al semejante (corno ocurre en el lejano Oriente bajo la influencia del hinduismo y el budismo). La idea de evolución tiene sentido cuando hay avance, pero ¿qué avance puede haber si uno ya es Dios? Más aún, qué importancia tiene que uno “asuma la propia divinidad” cuando esa divinidad no es en si misma superior a la de un animal, una planta o una piedra?

En segundo lugar, la referida concepción quita de un solo golpe la base de una ética común. Si no hay absolutos, cada cual determina por sí mismo qué está bien y qué está mal. Esto, que parece el cielo, en realidad es el infierno. Las obras de caridad están bien para el filántropo, pero el abuso de menores está igualmente bien para el violador. Otro tanto puede decirse de la drogadicción, la homosexualidad, el robo, el genocidio, etc. Mientras que el teísmo sí provee una norma superior, que es la voluntad revelada de Dios, el nuevaerismo carece de tal cosa.

Por igual razón carece de fundamento la doctrina de repetidas reencarnaciones, para pagar una presunta deuda por malas acciones en vidas anteriores, según la ley del karma. Si no hay una norma superior, ¿Sobre qué base puede establecerse lo bueno o malo de nuestras acciones? Además, la justicia kármica no deja lugar a la caridad y fomenta el egocentrismo. En efecto, cada cual ayuda no porque sea bueno hacer tal cosa, si no porque lo beneficia.

En la concepción kármica, el único beneficiado es al ayudador, no el ayudado. Si alguien sufre es porque paga deudas de alguna vida anterior, y si no la paga ahora deberá hacerlo más tarde. Así puede justificarse cualquier barbaridad: las jóvenes son violadas por su promiscuidad en vidas anteriores, los judíos asesinados por Hitler tenían un pésimo karma, y los millones de sufrientes del mundo no son víctimas del pecado humano, sino deudores kármicos.

Si a través de estos ejemplos Dios nos permite penetrar la coraza relativista de la Nueva Era, entonces nuestra experiencia personal con Jesucristo podrá ser valorada, y podremos presentar a Aquel que dijo “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie va al Padre si no es por Mí” (Juan 19:6).

¿Es la Nueva Era una señal segura del fin de los tiempos?
Una palabra final acerca del significado De la “Nueva Era” en relación con las profecías bíblicas. Mientras algunos ambientes cristianos son penetrados por la mentalidad nuevaerista, otros están alarmados fuera de toda proporción y creen que la Nueva Era es el preludio de la inminente venida del Anticristo. Aunque es posible que esto sea verdad, no hay modo de saberlo con certeza. Muchas generaciones de creyentes del pasado tuvieron razones que consideraron muy válidas para creerse en el fin de los tiempos.

Por ello, la Iglesia debe velar y recordar que sólo Dios sabe cuándo vendrá el fin. Desconocemos si el postrer ataque satánico será a través del movimiento de la Nueva Era, o por otra táctica. Sí sabemos que Dios tiene la última palabra y que somos más que vencedores por medio de Jesucristo.

Orientación bibliográfica
Un panorama general de la “Nueva Era” puede hallarse en el libro de Marilyn Ferguson, “La conspiración de Acuario” (2ª Ed., Troquel, Buenos Aires, 1989) . Más espectaculares, y más ilustrativos de las tendencias esotéricas del nuevaerismo son los libros de Shirley MacLaine, “Lo que sé de mí” y “Dentro de mí”, ambos publicados por Plaza y Janés. Las editoriales Martinez Roca (Barcelona – Buenos Aires), Diana (México), Plaza y Janés (Barcelona) y Kier (Buenos Aires) publican numerosas obras nuevaeristas y de temas afines.

La bibliografía cristiana que daremos a continuación tiene referencias a muchas fuentes adicionales. Aunque que hay numerosas obras en inglés, limitamos nuestra selección a títulos en español.

ARGUDO, Juan María (1992). Nueva Era: La conspiración final. CLIE, Barcelona.
Primera parte de una trilogía. Apocalíptico.

BERGERON, Richard; BOUCHARD, Alan; PELLETIER, Pierre (1993). La Nueva Era cuestionada. Ediciones San Pablo, Buenos Aires. Examen crítico por católicos canadienses.CAPANNA, Pablo (1993). El mito de la Nueva Era: Vino viejo en odres descartables. Editorial Criterio, Buenos Aires. Breve e interesante análisis filosófico y sociológico.COMISION EPISCOPAL DE FE Y CULTURA (1993). Frente a una Nueva Era … Desafío a la pastoral en el horizonte de la nueva evangelización. CEA, Buenos Aires. Documento de los obispos católicos argentinos.

CHANDLER, Russell (1991). La Nueva Era: Descripción y evaluación do este nuevo movimiento religioso. Mundo Hispano, El Paso. Amplio, bien documentado y equilibrado; muy mal traducido.

HUNT, Dave y McMAHON, T.A. (1988). La seducción de la cristiandad: Discernimiento espiritual para los últimos días. Portavoz Evangélico, Grand Rapids. Muy bien informado, es a menudo imprudente y exagerado en sus conclusiones.

LaGARD SMITH, F. (1989). Al borde del precipicio. Vida, Miami. Crítica cristiana de las enseñanzas de Shirley MacLaine.

LOCHHAAS, Philip H. (1990). Como responder a la Nueva Era.Editorial Concordia, San Luis. Breve y bien informado por un autor luterano.

MANZANARES, César Vidal (1991). Lo que usted necesita saber sobre la Nueva Era. Unilit, Miami. Conciso e ilustrativo, escrito originalmente en español.

MARTIN, Walter (1992). La Nueva Era. Editorial Betania, Miami. Excelente.

SARAVÍ, Fernando D. (1992). Los horóscopos y la astrología. Editorial CLIE, Terrassa.SARAVÍ, Fernando D. (1993). Necromancia: espiritismo, teosofismo y cultos afrobrasileños. Editorial CLIE, Terrassa.SARAVÍ, Fernando D. (1993). La trampa de las medicinas alternativas. Editorial CLIE, Terrassa.SARAVÍ, Fernando D. (1993). Parapsicología: ¿Un engaño del siglo XX?. Editorial CLIE, Terrassa.SARAVÍ, Fernando D. (1994). Control Mental: Una perspectiva cristiana. Editorial Certeza- ABUA, Buenos Aires.SARAVÍ, Fernando D. (1995). Invasión desde Oriente: Los peligros de las nuevas filosofías hinduístas. Editorial CLIE, Terrassa.

SCHLINK, M. Basilea (sin fecha) Nueva Era desde un punto de vista bíblico. Editorial CLIE, Terrassa. Tiene el mérito de ser una de las primeras publicaciones en español sobre el tema; está muy influenciado por las teorías de conspiración de Constace Cumbey.

SNEED, David y SNEED, Sharon (1993). La agenda secreta. Una evaluación crítica de las terapias alternativas. Editorial Betania, Miami. Penetrante, claro, muy recomendable.

VERNETTE, Jean (1992). New Age, “La Nueva Era”: Sus principales modos de infiltración. Fundación SPES, Buenos Aires. Conciso y preciso análisis por un obispo católico.

Fuente: Razones | Fernando Saraví

One comment

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s