Diez características de un GRAN preocupado
¿Es la preocupación un problema en su vida? El Dr. Hallowell dice que puede serlo si usted presenta las siguientes señales:
- Pasa mucho más tiempo preocupándose innecesariamente que otras personas que conoce.
- La gente que lo rodea comenta cuanto se preocupa usted por cualquier cosa.
- Siente que no preocuparse es mala suerte o “tentar al destino”.
- La preocupación interfiere con su trabajo: pierde oportunidades, no toma decisiones o rinde menos de lo que sería su nivel óptimo.
- La preocupación interfiere con sus relaciones mas cercanas: su conyugue o sus amigos suelen quejarse porque sus preocupaciones las molestan o les quitan energía.
- Sabe que muchas de sus preocupaciones son irreales o exageradas, pero no puede controlarlas.
- Algunas veces se siente abrumado por las preocupaciones y hasta experimenta síntomas físicos, como palpitaciones, respiración entrecortada, falta de aliento, mareos, temblores o sudor.
- Siente la necesidad crónica de reasegurarse, aunque todo esté bien.
- Siente un temor exagerado por ciertas situaciones que otras personas parecen manejar sin problemas.
- Sus padres o abuelos eran preocupados crónicos, o sufrían de un desorden de ansiedad.
Examíname, Oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y conoce mis pensamientos: y ve si hay en mi camino de perversidad y guíame en el camino eterno. (Salmos 139:23-24)
Datos acerca de la preocupación:
Se dice que la preocupación es como una mecedora: nos mantiene ocupados, pero no nos lleva a ninguna parte. Una estadística muy interesante señala que, en el 70% de los casos, no hay nada que podemos hacer respecto de lo que nos preocupa. De lo que nos preocupa:
-El 40% son cosas que nunca llegan a suceder
-El 30% se refiere al pasado, que ya no podemos cambiar.
-El 12% está relacionado con las criticas de los demás (en su mayor parte, infundadas).
-El 10% se refiere a la salud, que empeora cuando estamos bajo estrés.
-El 8% se refiere a problemas reales que pueden ser solucionados.
Cuando realmente lo estudiamos de cerca, vemos que preocuparnos es una pérdida de tiempo. Pero es más que eso. La preocupación no solo ex inútil: es mala para nosotros.
El Señor irá delante de ti; El estará contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te acobardes. (Deuteronomio 31:8 LBLA)
Johanna Weaver [Cómo tener un corazón de María en un mundo de Marta]
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