En la actualidad, un gran número de predicadores y evangelistas presentan el evangelio de Jesucristo con muchos adornos, tratando de venderlo prometiendo algunas cosas que no son necesariamente ciertas. Dicen que Jesús quiere que siempre estemos bien y que si venimos a sus pies ya no tendremos más problemas y que el cristiano que no tiene riquezas es porque no le reclama al Señor. Movimientos como la teología de la prosperidad y la autoestima, promueven que la salvación es un tipo de inversión económico-espiritual, y prometen que si sembramos en sus ministerios Dios nos va a multiplicar lo que tenemos, que desaparecerán nuestras deudas y vendrán muchas riquezas. A la luz de la Biblia esto es totalmente ERRADO!
Hemos llegado tan lejos que el escritor Robert Schuller en su libro Self-Esteem: The New Reformation (Autoestima: La nueva Reforma) dijo lo siguiente: “Es precisamente en este punto que la teología clásica ha errado por su insistencia en que la teología debe ser teocéntrica, y no homocéntrica”. Schuller sugiere que el ser humano debe ser exaltado por encima de Dios y que los cristianos deben ser bendecidos, felices, ricos, destacados y reconocidos; este es precisamente el mensaje que predomina en el evangelismo comercial de hoy. Lo peor de todo, quizás, es ver iglesias llenas de personas siendo engañadas con tal mentira y tantos pastores beneficiándose de ella.
La Biblia nos enseña algo totalmente diferente a estas falsas enseñanzas de la actualidad. Jesús dijo lo siguiente: “ Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”. (Mateo 16:24-25) Al parecer esta teología moderna está olvidando pasajes como éste, donde Jesús claramente establece que no se trata de AGRANDAR EL YO sino de MORIR. En sus mensajes, Jesús nunca predicó a sus seguidores que serían ricos o que tendrían satisfechas todas sus necesidades físicas. Jesús nunca dijo que lo que deseáramos sería lo importante sino Su voluntad, Su deseo, eso es lo que debe primar en quienes le siguen.
Jesús fue muy claro en dejarnos saber que si decidimos seguirle, el camino no sería fácil. Tenemos ejemplos de sobra de esto en la Biblia (Marcos 10:17, Lucas 9:57, Lucas 14:26, Juan 12:24). Seguir a Cristo nos va a costar, no esperemos comodidad. El evangelio de Jesucristo involucra negarse al YO, implica no esperar que siempre estaremos felices pero saber que toda nuestra vida se trata de El, no se trata en nada de nosotros o de nuestro ego, mas bien se trata de que estaremos dedicados a engrandecerlo a El y morir nosotros. Tal vez no suena tan atractivo pero es la esencia de quien decide ser un discípulo de cristo. Pero, ¿Necesitamos un beneficio mayor que conocerle a Él y darle la Gloria?

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