El crítico literario Lionel Trilling una vez se refirió a que “las oscuras y sangrientas calles donde la literatura y los políticos se encuentran.” En realidad, casi toda la literatura es política en algún sentido. Raramente suficiente, la literatura más explícitamente subversiva es frecuentemente presentada a los más jóvenes entre nosotros – nuestros niños. Algo que pocos padres se han dado cuenta.
En “The Defiant Ones,” un ensayo reciente publicado en el New Yorker, Daniel Zalewski argumenta que los libros de imágenes para niños refleja a un mundo volteado de arriba hacia abajo en términos de la relación entre padre e hijo. Como él explica, en los nuevos libros de imágenes para niños, son los niños los que están solidamente en autoridad.
En este sentido, los libros que leemos a nuestros hijos reflejan los valores culturales de nuestra época. Inevitablemente, estas narrativas para niños revelan más allá que un simple curso de una historia. Ciertamente, los libros nos hablan mucho más de lo que nosotros queremos saber acerca de los tiempos en que vivimos.
Y Zalewski explica lo siguiente:
Como la novela o la comedia de situación, el libro de imágenes captura cambios en la vida doméstica: los padres que se escondían detrás del periódico han sido reemplazados por ávidos, si inútiles, cambiadores de pañales. Similarmente, la imagen de los disciplinarios estrictos del pasado –en los libros de Robert McCloskey, los padres instruyen a los hijos a no llorar– se ha desvanecido por completo. Los padres en las historias de hoy sufren la misma disminución de autoridad en las que caen los padres que las leen en voz alta (a la hora de dormir). El adulto típico en el libro de imágenes contemporáneo está ansioso y desorientado, apresurado por cumplir los deseos del niño y entonces de modo vacilante estableciendo los límites.
Esta comprensión a la que llega Zalewski acerca del carácter revelado en los libros para niños es verdaderamente importante. Como es de conocimiento del autor, los padres de hoy en día han experimentado ciertamente una “disminución en autoridad” que no tiene ningún precedente en la historia humana. Cada vez más, son los niños los que tienen la posición de ventaja en cuanto a poder se refiere. Padres, que han estado bebiendo de los manantiales de los contemporáneos consejos para padres, se han convertido en facilitadores pasivos de las vidas de sus hijos.
Como Zalewski argumenta, los padres jóvenes de hoy en día “aprenden que hay muchas cosas que ellos no deben nunca hacer a sus hijos con voluntad firme: azotar, reñir, dar frecuentes alagos, criticar, pedir, retener afectos, quitar juguetes, ‘modelar’ emociones de molestia, intimidar, negociar, regañar.” En otras palabras, “casi todas las formas de disciplina parecen ser moralmente sospechosas.”
Modernos “expertos” como Alfie Kohn ahora van más allá argumentando que premiando a los hijos por su buen comportamiento es virtualmente igualmente perjudicial para el niño que cuando se castiga al niño por su comportamiento negativo. Argumentando en contra de lo que el llama “crianza condicional”. Kohn viene en contra de todo desde el “time out” hasta el refuerzo positivo. Escribiendo recientemente en The New York Times, Kohn declaró:
“La crianza condicional no está limitada a los autoritaristas de la vieja escuela. Algunas personas que nunca azotarían escogen en su lugar disciplinar a sus niños de manera forzada separarlos de todo, una táctica que preferimos llamar “time out”. En cambio, “refuerzo positivo” muestra a los niños que son amados, y que son adorables, solo cuando ellos hacen lo que nosotros decidamos que es un “buen trabajo.”
Los padres de hoy en día, aconsejados por los gustos de Alfie Kohn, son ellos mismos los hijos y nietos de una generación criada por padres que abandonaron la crianza tradicional por consejo del Dr. Benjamin Spock. La guerra contra la autoridad de los padres ganó su momentum a través del siglo 20. Ahora, los niños de hoy en día están frecuentemente y virtualmente indisciplinados – sus padres han abandonado el rol central de un disciplinario debido a distracción, intimidación ideológica, presión cultural, o por evitar confusión.
En su ensayo, Zalewski analiza algunos de los libros de imágenes mas populares publicados en años recientes. En estos libros, “el temperamento usual del niño es travieso”. Ciertamente, la travesura de los niños retratada en estos libros es frecuentemente “tan picante y creativo que los comportamientos pecaminosos toman el lugar de arte” Los padres son presentados como frustrados, desconcertado y preocupados — pero claramente no estando a cargo.
No siempre ha sido de esta manera. Como Zalewski observa, “Los padres en los libros de imágenes usualmente eran mostrados fuertes.” Padres usualmente eran los que establecían las reglas, y los niños de los cuales se esperaba que obedecieran. Los niños desobedientes eran corregidos y (¡pan!) hasta castigados. La nueva literatura para niños presenta un mundo en donde los padres están más propensos a obedecer a sus hijos.
Ciertamente, en el mundo de hoy “casi todas las formas de disciplina parecen ser moralmente sospechosas”. ¿Los padres tendrán alguna pista de que la falta de disciplina es más propensa a hacerle daño a su hijo?
Los padres cristianos de hoy deben luchar en contra de la prevaleciente sabiduría secular si ellos quieren ser fieles. La Biblia hace claro (una simple observación afirma) que los niños necesitan disciplina por parte de sus padres desesperadamente. Mas aún, la Biblia revela que las disciplinas de un fiel y sabio padre, enseñan, corrigen, escarmientan, premian, y castigan al niño como demostración de verdadero amor y responsabilidad paternal.
Más aún, la Biblia de manera franca presenta un modelo de la familia en donde el padre posee una autoridad sobre sus hijos que no es negociable y es esencial para la salud y la felicidad de toda la familia. Ciertamente, el fiel padre es uno que ejercita correctamente y llena tal autoridad. En nuestro actual contexto cultural, hay ciertos choques mas directos y determinantes que aquellos entre los seculares y bíblicos con conceptos acerca del rol de los padres.
Nuevamente, somos recordados que los libros son importantes. En este caso, el ensayo de Daniel Zalewski nos recuerda que los libros escritos para los más jóvenes importan mucho. Los libros de imágenes que ponemos al frente de nuestros niños ayudan a enmarcar su expectativa y entendimiento de su lugar en la vida y en la familia. Los padres de hoy en día deben velar cuidadosamente los libros que ponen ante los ojos de sus hijos. Alguna de la literatura subversiva en el país está diseñada para poner a los hijos — y no los padres — firmemente a cargo.
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Albert Mohler es Autor, Conferenciante, Presidente del Southern Baptist Theological Seminary
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Traducción realizada al español por Josué David Zapata Vázquez – Lajas, Puerto Rico.
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