El espíritu de verdad y el espíritu de error [1 Juan 4:1-6]
1Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Dios, porque muchos falsos
profetas han salido al mundo. 2En esto conocéis el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 3y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.4Hijos míos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo. 5Ellos son del mundo; por eso hablan de parte del mundo, y el mundo los oye. 6Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.
La Verdad es la columna vertebral del amor de la cual nos habla el apóstol en I de Juan capitulo 4. Pero el amor que viene del hades, el amor amor que viene de los falsos maestros es un amor tolerante, que abraza todas las corrientes. Es un amor que no se atreve a pasar juicio. Es un amor que no se atreve a hacerlo porque tan pronto tu lo haces alguien te acusará de legalista y por lo tanto no se atreve a establecer entre lo que es correcto o incorrecto. Entre lo que es santo y lo que es pecaminoso. Antes, eso estaba más o menos claro, hoy en día ¨…hum…bueno…eso depende¨
En el pasado no teníamos tanta dificultad en saber lo que era extraordinario y lo que era ordinario. Era más o menos obvio que lo extraordinario correspondía a Dios; de ahí las grandes catedrales. Si visitas la historia te darás cuenta que las arquitecturas querían representar la majestuosidad de Dios. Era obvio que lo extraordinario correspondía al plano de Dios y lo ordinario al plano de los hombres. Hoy en Día no no sabemos y por tanto pensamos y concluimos que la música que mueve las caderas y que usa en las discotecas es apropiada para ofrecérsela a Dios.
En el pasado no teníamos dificultad para ver lo que era apropiado e inapropiado. Cuando existía el sentido común lo sabíamos. Hoy en día, con el advenimiento del posmodernismo, ese postmodernismo se encargó de darle muerte al sentido común y tan pronto el sentido común trataba de sacar la cabeza, alguien le acusaba de legalista y terminó asesinándolo.
Hoy no sabemos la diferencia entre lo sano e insano, porque nuestra salud está tan enferma, que lo insano es común y lo común es normal y lo que es normal no puede ser malo.
Miguel Núñez (tomado de la audiopredica # 1 que recomendé en estre otro post: Cómo Discernir La Verdad [Audios])

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