Tengo varios borradores en los que intentaba plasmar mis pensamientos sobre la tragedia en Haití. Todos han
quedado como borradores. Las palabras me faltan y los ojos se me inundan de lágrimas. Que situación tan devastadora, triste y dolorosa. Pienso, medito, me hago preguntas, no trato de responderlas, no quiero ser como los amigos de Lot Job…Me resisto…
Recuerdo el verso de Lucas 13:4-5
¿O pensáis que aquellos dieciocho, sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.
…y Jesús me tapa la boca… No tengo argumentos….
Orar y ayudar
Ahora es el momento de mostrar compasión y solidaridad. Orar para que Dios en su infinita misericordia mantenga con vida a los que están bajo los escombros y enviar ayuda por cualquier vía segura.
Rogar por los no creyentes para que crean. Orar por los hermanos que están atrapados bajo los escombros de las iglesias para que Dios los fortalezca.
No sé qué tan cierto es, pero tengo entendido que el Dr. Frank Garlock y un grupo de hermanos de aquí -USA- están entre los desaparecidos. Repito, no sé qué tan cierto sea. Sé que anoche en la iglesia estuvieron orando por él, por sus familiares y los que andaban con él. Si alguien sabe algo más concreto que nos dejen saber.
No olvidémos orar por República Dominicana -nosotros también necesitamos oración y ayuda-. Oremos para que nuestras autoridades puedan manejar esta situación de emergencia, con los heridos, la logística, los aeropuertos, la salud, el presupuesto para emergencias -muy limitado, apenas el 1% y que se está usando para ayudar a Haití- . Orar por sabiduría en las autoridades en cómo manejar esta situación, con solidaridad y seguridad. Orar por los hermanos que se desplazan para el vecino país, para que sean protegidos, para nadie es un secreto la inseguridad y caos que impera en Haití desde hace varios años.
Vuelvo y medito y pienso y re-pienso: “pudo ser mi país, pudo ser mi amada República Dominicana” …agradezco a Dios que no lo fuera… Me embarga un sentido de pesar, tampoco hubiese querido que le pasara a Haití, pero sucedió allí, pudo ser en cualquier otro lugar, pero ocurrió en Haití.
Haití: entre el dolor y la esperanza
Recuerdo al presidente Fernández, hace unos meses atrás, decir ante la ONU: “Haití necesita de la comunidad internacional, República Dominicana no está en la capacidad de manejar la situación de Haití”. Ahora toda la comunidad internacional tiene sus ojos sobre esta nación, ojala no sea solo por la novedad de la “noticia del momento”. Quiera Dios que Haití emerja como una nación en mejores condiciones, en todos los aspectos, muy en especial en el aspecto espiritual.
Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti. [Salmo 39:7]
Videos del terremoto —-> Aquí y en este otro enlace.
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