Tomado de: Todo Pensamiento Cautivo.
Conozco a Eduardo Saladín y a su esposa Patricia desde hace más de 27 años, de los cuales tenemos unos 24 trabajando juntos en el ministerio de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo. Durante ese tiempo hemos desarrollado una amistad muy cercana, lo que me ha brindado la oportunidad de ver su integridad en acción en un montón de detalles, tanto a nivel empresarial como eclesiástico.
Pero la buena fama es frágil y puede verse comprometida en un segundo, como ocurrió con nuestro hermano el pasado 12 de diciembre, cuando fue arrestado en el aeropuerto de Miami antes de abordar el avión que lo traería de vuelta a su país, al detectarse que llevaba consigo una pistola en su maletín. La noticia corrió como reguero de pólvora a través de la Internet y los noticieros televisados a partir de esa misma noche.
La verdadera historia es que Eduardo posee una pistola que adquirió legalmente y para la cual cuenta con los permisos correspondientes. En un país tan inseguro como el nuestro no es poco común que empresarios como él porten un arma, sobre todo tomando en cuenta el hecho de que Eduardo tiene que trasladarse casi todos los fines de semana al interior de la isla.
Recientemente Eduardo adquirió un maletín más grande para guardar su computadora portátil y sus libros, y en el que su pistola cabe cómodamente. Al salir de viaje hacia Miami el pasado miércoles 10 de diciembre, tomó consigo el maletín olvidando por completo que la pistola estaba allí. A ese olvido se sumó que al pasar la inspección en el aeropuerto de República Dominicana, sorprendentemente la pistola no fue detectada.
Pero el día de su regreso a Santo Domingo, los agentes de seguridad del aeropuerto de Miami detectaron el arma, produciéndose de inmediato su arresto.
Eduardo conoce perfectamente las normas de seguridad de los aeropuertos como para arriesgarse a llevar consigo una arma de fuego intencionalmente. Sin embargo, el caso ha sido publicitado como si se tratara de una acción criminal (en algunos medios se dijo incluso que Eduardo había declarado que él había viajado antes portando su arma, algo que no fue cierto).
Este incidente ha sido motivo de mucha tristeza entre las personas que conocen el testimonio probado de este hombre. No obstante, nosotros sabemos que nuestro Dios es soberano y que Él tiene control aún de situaciones como éstas en las que nuestro olvido entra en juego. Nuestra oración a Dios es que los cargos sean retirados y el testimonio de Eduardo sea resarcido, no sólo por su reputación, sino primariamente por la reputación del evangelio.
No sabemos con certeza cuáles propósitos puede tener Dios en un incidente como éste, pero al menos podemos aprender algunas lecciones.
Por un lado, este incidente nos enseña que no debemos ser rápidos en llegar a conclusiones al evaluar las acciones de los demás. Cuando la esposa de Potifar acusó a José de haber intentado violarla, cualquiera diría que las pruebas contra él eran contundentes, sin embargo todos sabemos que José no era culpable (comp. Gn. 39).
También nos enseña que debemos ser muy cuidadosos al manejar la información que recibimos a través de los medios de comunicación, sobre todo cuando afectan reputaciones ajenas. Dice en Proverbios 18:13 que “es necio y vergonzoso responder antes de escuchar” (NVI). Tampoco debemos olvidar que vivimos en un mundo caído que aborrece a Dios y a Su Palabra, y que muchas veces aprovecha incidentes como éstos para pisotear el nombre de Cristo y de Su iglesia, manipulando o tergiversando la información si fuere necesario. Aunque Eduardo declaró que ha sido un empresario de las artes gráficas por unos 30 años, la prensa ni lo mencionó, señalando únicamente el hecho de que es un pastor.
Por último, también nos enseña que debemos confiar en Dios, aún en medio de situaciones que parecen ir en detrimento del evangelio. Un pastor arrestado con un arma de fuego antes de abordar un avión es una imagen bastante desfavorable para la iglesia de Cristo. Pero la promesa de Rom. 8:28 sigue vigente: Todas las cosas ayudan a bien a aquellos que aman a Dios.
No sabemos cómo Dios ha de glorificarse en la vida de Eduardo y Patricia en medio de esta situación, pero no tenemos la menor duda de que así será porque nuestro Dios es fiel y veraz, y Su Palabra permanece para siempre.
© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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