Las noticias cuentan de la gran cantidad de personas que se han convertido al cristianismo, muchos hasta han llegado a decir que el cristianismo esta de moda y que estamos viviendo un avivamiento a escala mundial. Pero, ¿realmente es así?, ¿Por qué si hay tantos cristianos, el mundo no es un mejor lugar?, ¿Por qué las iglesias están abarrotadas de tanto pecado e inmoralidad?
En una de sus predicas Paul Washer dice, “el mejor campo misionero se encuentra en las mismas iglesias”. Personalmente pienso que tiene toda la razón.
Hablando con una persona acerca del evangelio y de la necesidad de arrepentimiento en su vida, le explicaba que Dios no es solo un seguro de vida al cual nos aferramos para tener un lugar en el cielo. Si verdaderamente Cristo es nuestro Señor y Salvador, nuestras vidas deben ser una evidencia de que realmente nos hemos rendido a la cruz del calvario. No que seamos perfectos pero que se vea en nuestras vidas un deseo de hacer el bien y un dolor por el pecado. Que nuestras vidas no sea la de practicar continuamente el pecado, sin que este nos duela y nos lleve a quebrantarnos delante de Dios. De no ser así, deberíamos examinarnos a nosotros mismos para ver si estamos en la fe.
Acerca de la persona que les cuento, dice e insiste que cree y que sabe que Dios existe, que cree el mensaje del evangelio, pero pasan los años y permanece igual. No tiene sensibilidad espiritual. No desea a Dios. No desea honrarle con su vida. Esto, por supuesto, evidencia que no ha creído realmente, que tiene la fe de los demonios que creen y tiembla. No obstante, no pierdo la esperanza de que algún día, realmente, esta persona sea llamada a salvación y, 1 Juan Capítulo 3, sea una realidad en su vida. No pierdo las esperanzas de que se convierta en una nueva criatura y que de una oruga llegue a ser una hermosa mariposa.
Si amamos a una persona y vemos que su estilo de vida no es el de un nacido de nuevo. Si vemos “que practica el pecado como un estilo de vida”, sin ningún tipo de arrepentimiento –no remordimiento-, si verdaderamente les amamos debemos confrontarlo con la Palabra y que por medio de ella y no de razonamientos humanos o tradiciones de hombres, reaccionen y revisen su fe.
En base a estos pensamientos voy transcribirles una pequeña parte del controversial video, “La puerta angosta”.
“Uno no le dice a las personas que son salvos, uno le dice como ser salvos. Dios le dice que son salvos”…
Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. (Leer más ampliamente aquí, Mateo 7:15-23)
Una de las cosas que debes entender es esta –algo que un hombre sabio me dijo hace tiempo- dijo, “Paul, tu mejor amigo es aquel que te dice la verdad”. En América nos hemos vuelto tan susceptibles que nadie nos puede refutar. Nadie nos puede decir que estamos equivocados. Y los ministros y líderes por igual se han creído esta mentira. No queremos ofender, queremos ser amigables con los que buscan. Lo que necesita comprender es que solo hay uno que busca y su nombre es Dios, y si quieres ser amigable con alguien en tu iglesia, debes ser amigable con Dios y debes preocuparte más por la gloria de Dios que por las actitudes de los hombres. Pero otra cosa que debes entender es que la persona que más te ama te dirá la verdad más grande. Una de las grandes marcas que distinguen a un falso profeta es que siempre te dirá lo que quieres escuchar. El nunca aguará tu fiesta. Te pondrá a aplaudir, te pondrá a brincar. Hará sentir que te mareas. Te mantendrá entretenido, y te mostrará un cristianismo que hará que tu iglesia parezca un parque de diversiones de Jesús y te mantendrá tan entretenido que nunca tratará con asuntos grandes como estos:
¿Está Dios trabajando en mi vida?
¿Estoy creciendo en santidad?
¿De verdad he vuelto a nacer?
Escúchame, si cada uno aquí en este pueblo cree que es salvo, y sabemos que eso no es verdad porque la Escritura dice que pocos entrarán,
¿Cómo sabes tu que eres salvo?
¿Porque alguien te lo dijo?
¿Porque hiciste una oración?
¿Porque creíste?
Bueno, déjame preguntarte:
¿Cómo sabes que creíste?
¿Porque todos dicen que creyeron?
¿Cómo sabes que no eres como ellos?
Tu sabes que eres salvo porque tu vida está en proceso de estar siendo cambiada, y tu estilo de vida es uno de caminar los caminos de la verdad de Dios. Y cuando caminas fuera de sus caminos en desobediencia, como lo hacemos todos, Dios viene por ti y te pone de nuevo en el camino.
Una de las más grandes evidencias de que realmente has nacido de nuevo es que Dios no te dejará hablar de la manera como tu carne quiere hablar. Dios no te dejará vestir como el mundo sensual y la iglesia sensual te deja vestir. Dios no te dejará actuar como el mundo, oler como el mundo, hablar como el mundo, escuchar las cosas que el mundo escucha. Dios hará diferencias en tu vida.
Él dice aquí, versículo 16, ustedes por sus frutos los conocerán. ¿Cómo conocerás a un falso profeta? En la aplicación más amplia aquí y en toda la Escritura, ¿Cómo sabrás si alguien es un cristiano genuino? Por sus frutos. Por sus frutos mí querido amigo.
Mira tu vida
Mira tu forma de andar
Mira tu forma de hablar
Mira las pasiones de tu corazón
¿Está Jesús por ahí en algún lado? ¿O solo es un accesorio que añades a tu vida? ¿Es solo algo que haces el miércoles o el domingo? ¿Es algo que das un consentimiento mental? ¿Es Él el mismo centro de tu vida? ¿Cuál es el fruto que estás dando? ¿Te ves como el mundo? ¿Actúas como el mundo? ¿Tienes y experimentas los mismos gozos y experiencias? ¿Te encanta y te deleita el pecado? ¿Puedes amar y deleitarte en la rebelión? Entonces no conoces a Dios. Por sus frutos los conocerás.
Dios tiene el poder de cambiarlos.
Imaginemos por un momento a Jesús enseñando ese pasaje, y tu estás allá sentado escuchando y Él te mira a ti y dice,
“cardos, cardos. ¿Encuentras cardos en los árboles de higo?” Y respondes, “por supuesto que no, Jesús. Se que no eres un agricultor, no eres granjero. Eres carpintero. Pero todos saben, Jesús, uno no encuentra espinas en la higuera. “Bueno, entonces déjame hacer otra pregunta: ¿Encuentras higos –buena fruta- en los espinos?” “Claro que no Jesús. Eso es absolutamente ridículo”. “Quiero decir, nunca vas a encontrar espinos en la higuera ni higos en los cardos, Jesús. Decir eso es imposible. Cualquiera que te diga eso, Jesús, por seguro…están locos o son mentirosos”.
“Bueno, entonces quien se llame mi discípulo y de mal fruto, ¿no sería lo mismo que decir que te están mintiendo o que están locos por decir tal cosa?
Pregunta de reflexión:
¿Tienes la fe de los demonios?
2 Corintios 13:5 “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos.
Este tema del verdadero cristiano y los frutos se encuentra tratado de forma mas amplia en la serie, Verdaderos Discípulos en las predicas de Casa de Oración México.
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