El mundo cibernético es eso mismo, un mundo. ![]()
En esta aldea global, como le llaman popularmente, conoces personas de todo tipo y nacionalidades. Se entablan relaciones y se vive como en comunidades, con vecinos, amistades y hasta detractores, tal como sucede en la realidad no virtual.
Una de las tantas cosas que ofrece la red es el anonimato. De ahí, que muchas personas se inventan y crean una imagen de ellos mismos que está muy lejana a la realidad, aunque no siempre se de el caso.
Existen webs dedicadas exclusivamente, a emparejar personas de acuerdo a sus gustos, edad, credo, entre otras cosas. De hecho, ya existen lugares “cristianos” para tales fines. Conozco varios testimonios de hermanas y hermanas que han conocido a su príncipe azul por medio de la red. El éxito o el fracaso de la relación todavía está por verse…Hay que esperar.
La cosa no se queda ahí. La otra parte del asunto es, cuando personas, incluyendo cristianos, caen en adulterio, producto de darle rienda suelta a relaciones cibernéticas que luego de fantasear con ellas, la llevan a la práctica.
Hay algunas cosas que se pueden hacer para evitar caer en este mal. El sabio ve el mal y se esconde, dice el libro proverbios. Pero bien, no pretendo dar cátedra del tema. Así que, si está interesado en esto, puede descargar los siguientes archivos en MP3, en donde Enfoque a la Familia, el equipo de James Dobson, tratan el asunto incluyendo además, testimonios de personas que pasaron por esto.
Estos son los archivos:
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