Desde el 11 de Septiembre del 2001, el tema de la guerra y como eliminar el terrorismo ha dominado a nuestras vidas. Las atrocidades inesperadas que le ocurrieron a muchos paisanos parecen ser tan obviamente injustas, que es probable que muchos de nosotros apoyemos la guerra en Afganistán sin tener base bíblica.
Por los siglos, tres puntos de vista han surgido desde la iglesia en respuesta a la pregunta sobre la guerra”
Algunos creen que ninguna guerra se puede justificar (una posición llamada pacifista). Otros creen que cristianos deben someterse a su gobierno y estar de acuerdo a pelear cualquier guerra en que se involucra (un punto de vista conocido como activista). Pero la mayoría de cristianos mantienen el punto de vista que creyentes pueden soportar o inscribirse a defender guerras contra agresores malvados—una posición conocida como la teoría de guerras justas.
Nosotros nos identificamos con el tercer punto de vista—la teoría de guerras justas. Aquí están tres razones que nosotros crecemos que guerras justas son permitidas en algunas ocasiones, y a veces necesarias:
Dios considera valiosa la vida humana
A primera vista, esa declaración tal vez parece excluir todas guerras, pero es una verdad importante que soporta a los principios que siguen.
Desde el principio, la Biblia afirma la posición exclusiva que tiene la humanidad en la creación. Dios nos creó con el privilegio único de llevar Su imagen (Génesis 1:26-27): Nos hizo humanos con morales que somos responsables a El, nos dio habilidades creativas como las de El, y nos puso en dominio sobre la tierra y todos sus ocupantes. (Vea Salmo 8).
Como portadores de Su imagen, nosotros hemos de reflejar su gobernación, creatividad, naturaleza moral y Su carácter. La caída de Adán seriamente daño el género humano y su semejanza a Dios, y el pecado hace agria cada expresión de ello, pero aun quedan vestigios. Y es esa imagen de Dios en el hombre que hace valiosa a toda la humanidad. Aquí están algunos versículos que afirman el valor especial que tiene la vida humana:
¿Que es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides? ¡Sin embargo, los has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronas de gloria y majestad! Tú lo haces señorear sobre las obras de Tus manos; todo lo has puesto bajo sus pies. (Salmo 8:4-6)
¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre. Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. Así que no temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos. (Mateo 10:29-31)
Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, es lícito hacer bien en el día de reposo. (Mateo 12:12)
Pero ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno mortal. Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la imagen de Dios; de la misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. (Santiago 3:8-10)
Dios nos ordena a proteger la vida humana
Porque la vida humana es valiosa, Dios decretó su preservación y protección requiriendo castigo para cualquier persona que asesine a un ser humano hecho en Su imagen. El promulgo este mandamiento cuando Noé dejo el arca para empezar de nuevo en la tierra que ya se había secado:
Y ciertamente pediré cuenta de la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandaré la vida del hombre. El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Dios hizo El al hombre. (Genesis 9:5-6)
Una de las primeras cosas que Dios puso como impresión en la mente de Noé después de la inundación fue una apreciación renovada para la vida humana. La vida es tan valiosa que en realidad tiene que ser protegida—Dios ordena la muerte de aquellos que asesinan. La ejecución de asesinos subraya la santidad de la vida humana y la seriedad de lastimar aquellos quienes han sido creados en la imagen de Dios.
Dios da la comisión al gobierno de castigar a malhechores
En el nuevo testamento, el apóstol Pablo declara que Dios autoriza que los gobiernos castiguen aquellos que cometan maldades. Se les es dicho a los oficiales civiles que carguen la espada como vengadores y que ejecuten ira en aquellos que practiquen maldad:
Sométase toda persona al las autoridades que gobiernan; por que no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas. Por consiguiente, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre si recibirán condenación. Porque los gobernantes no son motivo de temor para los de buena conducta, sino para el que hace el mal. ¿Deseas, pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás elogios de ella, pues es para ti un ministro de Dios para bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues ministro es de Dios, un vengador que castiga al que práctica lo malo. (Romanos 13:1-7)
Primera de Pedro 2:13-14 concurre, enseñando que Dios ordeno que el gobierno para asegurar orden en la sociedad castigando a malhechores:
Someteos, por causa del Señor, a toda institución humana, ya sea al rey, como autoridad, o a los gobernadores, como enviados por él para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien.
Eso versículos indican que Dios le da la responsabilidad de a los gobiernos de sostener que se castigue aquellos que cometan atrocidades mortales—como la que se llevo acabo el día 11 de Septiembre. Y esa responsabilidad incluye hacer guerra cuando sea necesario contra naciones o grupos que cometan tales atrocidades.
Hemos brevemente, listado tres argumentos para soportar la teoría de una guerra justa. Hay muchas más que el Pastor MacArthur discute en su libro Terrorismo, Jihad, y la Biblia. Así que para más información sobre la guerra y cómo usted debería responder bíblicamente a los ataques de terrorismo más recientes, consideré obtener una copia de este libro o el casete del mensaje siguiente:
- La perspectiva bíblica de la guerra (SP 80-241)
Leave a comment