Estuve escuchando dos mensajes acera de la Nueva Era que se encuentran disponibles en Oneplace en la predicación de Adrián Rogers. Quiera Dios que muchos se puedan beneficiar de ella por el tiempo en que estén disponibles en el Internet pues estos mensajes lo cambian constantemente.
Me hizo pensar en muchas cosas y tristemente darme cuenta de como se han infiltrado todas estas creencias esotéricas en muchas iglesias que profesan la fe cristiana.
Medité en los “súper espirituales” que envanecidos en su orgullo “espiritual” hasta han conversado con Dios que se les ha presentado “en persona”. ¡Que blasfemia tan grande! Ni siquiera Moisés pudo verlo porque es tan Santo que pereceríamos en el intento.
Dios desea que lo adoremos en Espíritu como viendo al “invisible”. El no desea que nos hagamos imagen alguna de El. Desea que lo amemos y adoremos en fe. Pero somos tan incrédulos que queremos una imagen, necesitamos ver algo. Me recuerda al pueblo de Israel cuando Moisés subió a la montaña a recibir los diez mandamientos y al Moisés tardar le pidieron a Araon un “dios”, una imagen, un ídolo.
Muchos dicen que “han tocado a Dios” y que el se les presento en vivo y creo que dichos pensamientos -sin importar la experiencia- debería revisarse a la luz de las Escrituras pues el diablo de viste de ángel de luz, disfraza la mentira con la verdad y puede engañarnos con algo que parece ser bueno y espiritual.
Estas meditaciones trascendentales se han codeado en las iglesias con un nuevo barniz de “cuarta dimensión”.
Es interesante ver como las creencias populares de los pueblos pueden ser emigradas a nuestra fe y diluirla.
Debemos ser “chivos” -en buen dominicano- y ser como los hermanos de Berea -Hechos 17:11, 2 timoteo 2:15, 1 Juan 4:1-.
Y ya para terminar me gustó esta cita que encontré en este articulo
Los escándalos causado por “ministros” que hacen del evangelio un medio lucrativo esta salpicando los diarios de muchos países. La falta de experiencias profundas, y la liviandad en la predicación, esta produciendo una generación de cristianos sin compromiso, entrega y santidad. Las emociones llenan el espacio de las experiencias. Nuestro pueblo estudia y lee poco, y esto los hace víctimas fácil del engaño. Cada día surgen líderes carismáticos que llamándose “ungido”, “apóstol” o “profeta” originan divisiones. Los esquemas doctrinales están siendo minados por el sincretismo de las nuevas revelaciones. Aun el sistema jurídico esta infectado de antivalores, donde el derecho anula los deberes y el castigo. No podemos definir claramente la línea divisoria que separa lo bíblico de lo antibiblico, lo recto de lo incorrecto, lo justo de lo injusto. La cultura de la permisividad, acompañada de la ambigüedad y vaguedad, acapara la mayoría de los pulpitos. La violencia es un arte, la paz una utopía, la hipocresía una cultura, la vulgaridad una costumbre y el engaño y la mentira una moda.
Leave a reply to Carlos Cancel reply