Actualmente en la iglesia a la que asistimos estamos estudiando las siete iglesias de Apocalipsis. Mientras voy escuchando las prédicas y repasando mis notas del sermón, me pasó algo: me di cuenta de que no quería que estas palabras se quedaran solo en el cuaderno. Quería que se me grabaran en el corazón, y que pudiera llevarlas conmigo en el día a día.
Pensé en lo que dice Pablo de dejar que la palabra de Cristo habite abundantemente en nosotros, enseñándonos y exhortándonos unos a otros con salmos, himnos y cánticos espirituales (Colosenses 3:16). Y en eso de anunciar todo el consejo de Dios (Hechos 20:27). Si cantar es una manera bíblica de guardar la Palabra, ¿por qué no cantar también estas cartas?
Así que hice una pista con inteligencia artificial, con las letras tomadas textualmente de la Biblia, para memorizar estos mensajes cantándolos.
Aquí te dejo el video:
¿Y si estas cartas de Jesús a las siete iglesias se te quedaran grabadas con una melodía, igual que te sabes de memoria la letra de tus canciones favoritas?
Antes de que lo escuches, te cuento brevemente de qué tratan estas siete iglesias.
¿QUÉ SON LAS 7 IGLESIAS DE APOCALIPSIS?
Son siete congregaciones reales, ubicadas en Asia Menor (la actual Turquía), a las que Jesús mismo dirige un mensaje en Apocalipsis 2 y 3: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Eran iglesias con nombres, calles y problemas concretos. Pero como el número siete en Apocalipsis habla de plenitud, y cada carta termina con «el que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias», estos mensajes son para toda la iglesia de todos los tiempos.
Algo que a mí me ayuda mucho: antes de las cartas, en Apocalipsis 1, Juan ve a Cristo caminando en medio de siete candeleros, que son las siete iglesias. Es decir, no estamos ante un manual de tipos de iglesia ni un calendario de la historia. Estamos ante Cristo resucitado que conoce a su iglesia de cerca, la alaba, la corrige y la llama a volver a Él. Los estudiosos que han trabajado estas cartas desde la teología bíblica insisten en eso: Apocalipsis se lee con Jesús en el centro, no con símbolos sueltos.
Las cartas siguen un patrón parecido: Cristo se presenta con un rasgo de la visión de Apocalipsis 1, dice «yo conozco tus obras», alaba lo que hay que alabar, corrige lo que hay que corregir, llama al arrepentimiento y termina con una promesa para el que venza.
Un vistazo rápido a cada una:
Éfeso (Ap. 2:1-7). Trabajaba, perseveraba y no toleraba a los malos, pero había dejado su primer amor. La promesa: comer del árbol de la vida.
Esmirna (Ap. 2:8-11). Pobre y perseguida, pero rica delante de Dios. Cristo no le da ninguna reprensión. «No temas lo que vas a padecer.» La promesa: la corona de la vida.
Pérgamo (Ap. 2:12-17). Fiel donde estaba el trono de Satanás, pero tolerando enseñanzas que mezclaban la fe con la idolatría y la inmoralidad. La promesa: maná escondido y una piedra blanca.
Tiatira (Ap. 2:18-29). Creció en amor, fe y servicio, pero toleró a la mujer Jezabel que seducía a los siervos de Cristo. La promesa: autoridad sobre las naciones y la estrella de la mañana.
Sardis (Ap. 3:1-6). Tenía nombre de que vivía, pero estaba muerta. Un llamado urgente a despertar. La promesa: vestiduras blancas y su nombre en el libro de la vida.
Filadelfia (Ap. 3:7-13). Con poca fuerza, pero guardó la palabra de Cristo y no negó su nombre. Una puerta abierta que nadie puede cerrar. La promesa: ser columna en el templo de Dios.
Laodicea (Ap. 3:14-22). Rica y autosuficiente, pero tibia, sin darse cuenta de su pobreza. Y aun así, Cristo dice: «Yo estoy a la puerta y llamo.» La promesa: sentarse con Él en su trono.
Si lo notas, muchas de estas promesas encuentran su cumplimiento en los últimos capítulos de Apocalipsis, donde reaparece el árbol de la vida y Dios mismo habita con su pueblo. Las cartas no terminan en la advertencia; terminan en esperanza para quien persevera en Cristo.
¿Con cuál de estas iglesias te identificas hoy? A mí me confronta lo fácil que es parecerse a más de una a la vez. Cuéntame en los comentarios, y si la pista te ayuda a memorizar estos pasajes, compártela con alguien de tu iglesia.




