EL MENSAJE DE JOSH HARRIS SIGUE SIENDO EL MISMO | Por Carl R. Trueman ūüĒ• #Imperdible


Joshua Harris est√° de vuelta en el centro de atenci√≥n. Se hizo famoso como el joven autor de I Kissed Dating Goodbye, y por lo tanto fue una inspiraci√≥n clave para el movimiento de pureza en el evangelicalismo estadounidense. Luego, despu√©s de un per√≠odo como pastor de una megaiglesia evang√©lica en Gaithersburg, dej√≥ el ministerio, repudi√≥ el libro y la ense√Īanza que le hab√≠a dado su plataforma, y abandon√≥ la fe. Pero esto es Estados Unidos, y si tienes limones, haces limonada. Harris est√° ahora de vuelta en el escenario, vendiendo su √ļltima aventura, un curso de cinco partes que le ayuda a manejar el da√Īo que la cultura de pureza y el legalismo religioso, como lo promovi√≥ el Harris anterior, pueden haber hecho a su vida.

El argumento de venta es el habitual de los ex evang√©licos. Como era de esperar, la palabra “deconstrucci√≥n” se introduce en la mezcla. Aunque en realidad parece querer decir algo parecido a “desmantelar”, el uso (err√≥neo) de la palabra derrideana “d” da al conjunto un barniz enga√Īoso de intelectualismo y una cierta elegancia posmoderna superancha. Harris parece haber conservado al menos un h√°bito del evangelismo estadounidense: llegar siempre un poco tarde a la fiesta cultural de vanguardia. Pero tal vez sea demasiado duro en esto: Me han dicho que hay gente que todav√≠a escucha a los Backstreet Boys, as√≠ que es probable que los noventa sigan estando de moda en alguna parte.

Dos cosas son sorprendentes sobre el proyecto. La primera es la ideolog√≠a terap√©utica que la caracteriza. Cada una de las supuestas fortalezas del curso se lanza en t√©rminos de autorrealizaci√≥n personal. El curso es para aquellos de nosotros que queremos “hacer las paces con nuestra historia”. Eso requiere que tratemos con nuestras identidades, nuestras creencias. Todas las cosas que han da√Īado nuestras vidas son cosas que nos han sido “entregadas”. Necesitamos aprender a ser compasivos, primero con nosotros mismos y luego con los dem√°s. Y necesitamos dar el valiente paso de vivir ahora, que parece ser el c√≥digo para romper con lo que no nos gusta de nuestro pasado y hacer lo que queramos en el presente. Esto no es coraje como, por ejemplo, un cristiano chino o un musulm√°n uigur en un campo de concentraci√≥n podr√≠a entenderlo, sospecho. Y todo este “valor”, afirma Harris, nos llevar√° a ser la “versi√≥n m√°s verdadera” de nosotros mismos. Despu√©s de todo, “merecemos… elegir la vida que queremos”.

Harris no utiliza el lenguaje del victimismo, pero parece que es as√≠ como conceptualiza la relaci√≥n entre sus clientes potenciales y sus pasados. De hecho, los dem√°s aparecen en el discurso de venta s√≥lo como problemas que hay que superar, amenazas impl√≠citas para la felicidad y la realizaci√≥n personal. No parece que se acepte la idea de que tal vez, s√≥lo tal vez, el sentido de la vida no se encuentre en nosotros mismos. Para Harris, las reglas, ideas, creencias y patrones de comportamiento que aprendemos de los dem√°s son, por su propia naturaleza, problem√°ticos. Excepto, presumiblemente, las reglas, ideas, creencias y patrones de comportamiento que Harris ense√Īa ahora por 275 d√≥lares la clase. Estoy tentado de decir que Rousseau no podr√≠a haberlo expresado mejor, pero eso ser√≠a subestimar la sofisticaci√≥n literaria y filos√≥fica del ginebrino. Quiz√° en el caso de Harris debamos conformarnos con “Oprah estar√≠a totalmente de acuerdo”.

En resumen, la mercanc√≠a de Harris no es m√°s que el esp√≠ritu de la √©poca, empaquetada y vendida a clientes ignorantes dispuestos a pagar un buen dinero por ella. A no ser que tu vida haya sido da√Īada por Harris en el pasado, en cuyo caso te la dar√° gratis. Un hombre con un mayor sentido de la duda, por no decir de la verg√ľenza, podr√≠a haber decidido que otra persona estar√≠a mejor cualificada para aplicar el b√°lsamo de Galaad a las heridas de sus anteriores v√≠ctimas.

Lo que nos lleva al segundo aspecto llamativo del proyecto: las propiedades accidentales del mensaje han cambiado, pero en la raíz su sustancia sigue siendo la misma: Josh Harris. Puede que haya abandonado el argumento de venta religioso, pero no ha reformulado su vida en su nivel más fundamental. Sigue impulsado por lo que lo coloca en el centro y lo presenta como la solución, no como el problema. Aunque parece que ahora está vendiendo un mensaje diferente, esa conclusión perdería la realidad de la situación. Desde el cultivo de pureza hasta la jerga terapéutica, hay una notable consistencia subyacente aquí. Harris puede haber pegado una etiqueta diferente en las botellas del elixir de la vida que está vendiendo, pero todavía está vendiendo exactamente el mismo producto: Josh Harris.

Ir√≥nicamente, a pesar de su tan cacareada “deconstrucci√≥n” de su propio cristianismo, Harris parece incapaz de escapar de la din√°mica de la cultura que le hizo famoso. Sigue siendo la celebridad evang√©lica de las mega-iglesias de antes. S√≥lo que ahora lo hace en un lenguaje terap√©utico secular, en lugar de religioso, y sin el grupo de seguidores evang√©licos que lo hicieron popular. Se puede sacar al ni√Īo del evangelicalismo de las celebridades americanas, pero no se puede sacar al evangelicalismo de las celebridades americanas del ni√Īo. La autoconfianza mesi√°nica viene de serie. Y el predicador sigue siendo tanto el vendedor como el producto que se vende.

Esto es coherente con la subcultura del evangelismo de las celebridades que lo nutri√≥, que le dio una plataforma y que ahora dice haber repudiado. El mundo de las celebridades evang√©licas, ligero de sustancia intelectual y que apela descaradamente a las intuiciones y necesidades emocionales de la base de clientes, est√° orientado a comercializar la personalidad atractiva como el producto de marca que resolver√° los problemas de los clientes potenciales. As√≠ es como Josh Harris, el joven vendedor ambulante de pureza, hizo su nombre y su dinero. Y as√≠ es precisamente como Josh Harris, el ex cristiano m√°s viejo y m√°s sabio, sigue vendi√©ndose a s√≠ mismo a cualquiera lo suficientemente tonto como para comprar su “hacer las paces con su historia”.

Publicado originalmente en inglés por: FT

Carl Trueman es profesor de estudios b√≠blicos y religiosos en Grove City College y miembro del Centro de √Čtica y Pol√≠ticas P√ļblicas.

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Foto de Kellyroselamb vía Creative Commons. Imagen recortada.

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