Dámaris Carbaugh: Un Nuevo Jingle | #AdiósaMí .@damariscarbaugh 

   
  Debemos ser cuidadosos al leer e interpretar las Escrituras. Antes de sacar conclusiones equivocadas, asegurémonos de leer no solamente el versículo sino el pasaje completo, entendiendo a qué libro de la Biblia pertenece, quién es su autor, en qué época y circunstancia se escribio (esa información viene incluida en la mayoría de las Biblias de estudio, disponibles en las librerias cristianas).    Es importante y urgente que desarrollemos el hábito diario de la lectura de la Biblia, de lo contrario nos volvemos personas impresionables, fáciles de engañar o persuadir por las falsas doctrinas, los falsos maestros, las filosofías del mundo y los deseos de nuestra carne. Es importante que vivamos en este libro bendito o que este libro viva en nosotros: «Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, dice el libro de Colosenses (3:16). Leemos en la segunda Carta a Timoteo: «Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para reprender para corregir para instruir en justicia, a fin de que el hombre (y la mujer) de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra». (2 Timoteo 3:16,17). Es común que en nosotros habiten en abundancia otras cosas: las noticias diarias, las telenovelas, el horóscopo… 

   Hace algunos años tomé la decisión de seguir esos programas de lectura de la Biblia en un año. Descubrí que necesitaba tan solo quince minutos al día para terminar de leer desde el Génesis hasta el Apocalipsis, los 66 libros de la Biblia en un año ¡Quince minutos! Piérdete la primera parte del noticiero o lo que sea que acostumbras ver y tendrás el tiempo necesario para iniciar tu plan de lectura bíblica

   El primer año terminé mi lectura de la Biblia y sabes lo que hice el año próximo? Comencé de nuevo. Lo he hecho junto con mi esposo por años, vez tras vez, y este año decidí leerla dos veces: de enero a junio en inglés y de julio a diciembre en español. ¿Por qué? Porque la Biblia es el espejo donde me miro y descubro si tengo una arruga en el alma. Es la fuente donde bebe mi fe y crece. Allí Dios me enseña, me reprende y me corrige: no solo me señala lo mal que estoy, sino que me explica como permanecer en lo correcto. Encuentro las armas para luchar contra Satanás, el mundo y mi propio yo. Por eso tengo ahora un nuevo jingle que lo canto en todas las conferencias: ¡Lee la Biblia!

Adiós A Mí | Dámaris Carbaugh |

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