Amando al difícil

Lo que la Biblia dice acerca de Amar a quien es difícil amar

 

 

«Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen».— Mateo‬ ‭5:44‬ ‭‬‬

¿Como reacciona usted cuando alguien se le atraviesa en la calle o un amigo le ofende? ¿Le hacen daño las acciones desconsideradas o deliberadas que se hagan en su contra? ¿Perdona de inmediato a quienes le hieren o se ofusca con sentimientos que le impiden pasar por alto la ofensa? ¿Cuál es su típica reacción? 

Jesús nos dice que nuestra conducta debe ser radicalmente diferente a la del mundo. «Pero Yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y persiguen» (Mt 5.44) ¿Qué debería hacer entonces, cuando alguien le ofende? Siga estos pasos básicos para asegurar una respuesta centrada en Cristo:

1. Perdone al ofensor.

Las heridas que no se tratan adecuadamente producen amargura y un espíritu no perdonador. Por la gracia de Jesucristo, usted cuenta con los recursos espirituales para perdonar a los demás [Mt 28:21-35; Ef 4:32]. Cuando usted libera a alguien de una deuda que le debían, se desata de cualquier espíritu de amargura o falta de perdón. Así queda en libertad y puede ver a la persona como Cristo la ve; como resultado, el enojo queda sin poder para regir su vida o sus decisiones. El perdón no significa que sea aceptable lo que la persona hizo incorrectamente. Significa más bien que usted ha puesto a esa persona en las manos de Dios. Puesto que adoptado por no aferrarse a su falta de perdón, usted ha quedado en libertad de vivir a plenitud para Jesucristo.

   2. Procure entender antes este insistir en ser entendido.

Practique la habilidad de escuchar y trate de imaginar la perspectiva del ofensor. ¿Qué pudo haber motivado sus acciones? ¿Qué está sucediendo en su vida? Muchas veces, la persona que hiere también es víctima de algún herida. Entender el dolor privado del ofensor podría ser un paso definitivo hacia la reconciliación y la prevención de conflictos más perjudiciales.

3. Diga la verdad asertivamente, sin agresividad. 

Decir la verdad en amor no significa que sus palabras carezcan de impacto. A veces la verdad puede ser perturbadora en extremo, y es posible que el individuo que le haya lastimado necesite tratar algunos asuntos difíciles relacionados con sus propias acciones desconsideradas así usted.

Sólo el señor puede obrar en el corazón de una persona. Usted puede presionarle para que se disculpe, pero Dios es quien convence la persona de su error. El mejor curso de acción es extender su paciencia, su amor y su perdón, porque eso mismo es lo que el Señor le ha extendido a usted. Un día, hasta su «peor enemigo» podría convertirse en su mejor amigo en Cristo. Sea cual sea el resultado, puede estar seguro de la bendición de Dios cuando usted busca agradar al Señor y hacer bien a quienes le hacen daño.

Charles Stanley

Tomado de: Principios de Vida

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