
El llamado todavía se mantiene…es el mismo que predicó Jesús. No hay diferencias de pecados delante de Dios, diferentes consecuencias sí. Algunos pecados pasan desapercibidos para el hombre, no así para Dios. Tanto el mentiroso, el que se enoja con su hermano, el asesino, el homosexual, el fraudulento…Todos ESTAMOS en el mismo bote, pero…El llamado todavía persiste.
…Ni yo te condeno: vete, y no peques más. Jesús nos salvo DE NUESTROS pecados, no EN NUESTROS pecados.
Hermano [a], amigo [a]. Jesús vino como un médico compasivo a sanarnos de nuestros pecados. Si en verdad somos sus hijos, tratemos por todos los medios de comportarnos como tales. Peleando la buena batalla de la fe, tal y como nos exhortó el apóstol Pablo. Tenemos el Espíritu Santo y por ende, la capacidad para salir victoriosos.
Veamos los siguientes versículos para animarnos a batallar, en Cristo, en contra del pecado, no importa el nombre que este tenga. Yo conozco los mios, y créeme, son muchos.
Juan 3:1-10
Los hijos de Dios
1 Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a El. 2 Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando El se manifieste, seremos semejantes a El porque le veremos como El es. 3 Y todo el que tiene esta esperanza puesta en El, se purifica, así como El es puro. 4 Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley. 5 Y vosotros sabéis que El se manifestó a fin de quitar los pecados, y en El no hay pecado. 6 Todo el que permanece en El, no peca; todo el que peca, ni le ha visto ni le ha conocido. 7 Hijos míos, que nadie os engañe; el que practica la justicia es justo, así como El es justo. 8 El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo. 9 Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10 En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no ama a su hermano. 11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros; 12 no como Caín que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.
Recordemos, el llamado es el mismo de hace 2000 años…
Juan 8:1-11 [Las Américas]
La mujer sorprendida en adulterio
1 Pero Jesús se fue al Monte de los Olivos. 2 Y al amanecer, vino otra vez al templo, y todo el pueblo venía a El; y sentándose, les enseñaba. 3 Los escribas y los fariseos trajeron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio, 4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio. 5 Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿tú, pues, qué dices? 6 Decían esto, probándole, para tener de qué acusarle. Pero Jesús se inclinó y con el dedo escribía en la tierra. 7 Pero como insistían en preguntarle, Jesús se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra. 8 E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. 9 Pero al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio. 10 Enderezándose Jesús, le dijo: Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado? 11 Y ella respondió: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.
Aquí les dejo un vídeo ilustrativo…
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