Incrédulos en la Biblia

tomas1

¿Quién no ha sentido incredulidad?…es una de mis batallas constantes…

La esperanza que nos queda es saber que Él es bueno, que no es humano, no es como nosotros, no razona como nosotros y sus pensamientos van más allá de nuestra limitada razón. Él se compadece, Él sabe que somos tan torpes como una oveja, en fin, el sabe que somos polvo

He aquí la lista:

Abraham: Cuando Dios le dijo que sería padre en edad avanzada (Génesis 17:17)

Sara: Cuando oyó que sería madre en edad avanzada (Génesis 18:12)

Moisés: Cuando Dios le dijo que volvería a Egipto para guiar al pueblo (Éxodo 3:10-15)

Israelitas: Cada Vez que enfrentaron problemas en el desierto (Éxodo 16:1-3)

Gedeón: Cuando se le dijo que sería padre a pesar de su edad

Tomás: Cuando se le dijo que Jesús había resucitado (Juan 20: 24-25)

Muchos a los que Dios usó para lograr cosas importantes empezaron como incrédulos. Pero Dios mostro gran paciencia. Las dudas sinceras no eran un mal punto de partida siempre que se disiparan. ¿Cuán grande es la parte que juega la duda en su deseo de confiar en Dios?

11 comments

  1. Disculpa:

    ¿ Estas pasando por alguna dificultad en creerle a quien te puso nombre y te creó ?

    Guardad siempre la confianza depositada en Él.

  2. Creo que al Señor le desagrada la ingratitud y el olvido antes que la incredulidad.
    Los que nombras dudaron de sus propias posibilidades antes que del poderío de Dios. Y estoy convencido de que Dios se agradó de eso, porque en cierta manera, con su incredulidad estaban reconociendo sus propias limitaciones.
    Diferente es el que descree en su soberbia. Ese es el cuadro que contraría a Dios.

    Resulta interesante que una de las más famosas y doctrinalmente fundamental frase: “Yo soy el camino, la Verdad y la vida. Nadie llega al Padre si no es por mí” quizá no hubiera existido sin no fuese por la duda de Tomás y de su atrevimiento para preguntar.

  3. Gracias hermanos por todos sus comentarios:

    Luis,

    Es una de las oraciones que deberían ser una constante en nuestras vidas. Ya sabemos que la fe no es pensar positivamente, más bien es, descansar en Él (Dios) pues sabemos y confiamos que hará lo mejor en nuestras vidas.

    Carlos Chamorro:

    Muchas gracias por sus palabras.

    Daniel:

    Me gusto el comentario que haces y muy en especial la última reflexión:

    Resulta interesante que una de las más famosas y doctrinalmente fundamental frase: “Yo soy el camino, la Verdad y la vida. Nadie llega al Padre si no es por mí” quizá no hubiera existido sin no fuese por la duda de Tomás y de su atrevimiento para preguntar.

    Te comparto este comentario que leí y me gustó mucho:

    Tomás, a menudo recordado como el “incrédulo”, merece respeto por su fe. Fue un incrédulo, pero su incredulidad tuvo un propósito: quería saber la verdad. Tomás no se aferro a sus dudas. Creyó de buena gana cuando le dieron razones para hacerlo. Expreso todas sus dudas y espero la explicación de las mismas. Sus dudas eran solo una forma de reaccionar, no una costumbre.

    A pesar de que nuestra visión de Tomás es breve, su carácter se manifiesta con firmeza. Procuro ser fiel a lo que conocía, a pesar de lo que sentía. En un momento, cuando para todos era evidente que la vida de Jesús peligraba, solo Tomas expreso con palabras lo que la mayoría sentía. “Vamos también nosotros, para que muramos con Él” (Juan 11:6). No dudo en seguir a Jesús.

    No sabemos por qué Tomás estaba ausente la primera vez en que Jesús apareció a los discípulos después de la resurrección, pero fue renuente en aceptar el testimonio de ellos acerca de este hecho. ¡Ni siquiera sus diez amigos lograrían cambiar su forma de pensar!

    Podemos dudar sin tener que vivir en incredulidad toda la vida. Las dudas motivan una reconsideración. Su propósito se relaciona más con agudizar la mente que con cambiar de manera de pensar. La duda puede usarse para plantear la pregunta, lograr una respuesta e impulsar a una decisión. Pero la duda nunca debe ser una condición permanente. La duda es un pie en alto, listo para ponerlo delante o detrás. No hay acción hasta que el pie baja.

    Cuando titubee, anímese a pensar en Tomás. No se planto en dudas, sino que permitió que Jesús lo encaminara a creer. Anímese pensando que en que un sinnúmero de seguidores de Jesús tuvieron problemas con las dudas. Las respuestas que Cristo les dio le pueden ser de gran ayuda. No se detenga en las dudas, siga hasta tomar una decisión y creer. Busque a otro creyente con el que pueda expresar sus vacilaciones. Las dudas silentes rara vez hallan respuestas.

  4. Alguna vez escribí unas líneas sobre Tomás en El Ojo…
    Surgió cuando, queriendo saber un poco más de su vida, me encontré con verdaderas perlitas, las mismas que cuentas en este artículo que transcribes.
    “Las dudas silentes rara vez hallan respuestas” ¡Que buen final!

  5. Pienso que para buscar respuestas a interrogantes tan complejas, lo que debemos hacer es mantener un “equilibrio” entre credulidad y duda. De lo contrario el libre albedrío no existe, en este caso seríamos unos autómatas, unos simples robots carentes de decisión y sentimientos. El ser humano que no carga dudas no se precia de ser tal: el libre albedrío, nuestra conciencia, es la que nos caracteriza como seres humanos. Por supuesto además de nuestra conciencia poseemos eso tan inexplicable, ese fuego interno lleno de vida que llamamos “alma”.

    De hecho al terminar de escribir dudé: los animales que solo tienen instinto pero no razón ¿poseen alma?

  6. Me gusto tu post. Creo que te falto colocar el caso de Juan el Bautista, cuando envío a sus discípulos a preguntar al maestro si era al que esperaban. Y nuestro maestro, en vez de responderle que si, le mostró por hechos que Él realmente era a quien esperaban (Lucas 7:18-23).

  7. Hola Herodes, estoy de acuerdo contigo, nuestro Libre Albedrío es una de las características que tenemos como seres humanos, pero algo que no debemos de olvidar, es que ese Libre Albedrío esta prisionero por el pecado, solo nos sirve para pecar y solo pecar y es solo por la gracia liberadora de Cristo que en su soberanía divina, decide darnos un Nuevo Nacimiento cuando aún estamos muertos en pecado y cuando nuestro Libre Albedrío solo nos sirve para ser enemigos suyos.

    Luego de ese Nuevo Nacimiento, nuestro Libre Albedrío es “liberado” por decirlo de una forma, sin embargo y a pesar de ello, nunca podrá ser “tan” libre como deseáramos, necesitamos de la gracia divina para mantenernos en Él y es por su Gracia que nos mantenemos solo en Él. Es por ello que la incredulidad muchas veces nos asalta y dudamos, aún de nuestra propia salvación, pero es su mano poderosa que nos sostiene y nos guía en su senda.

    Que Dios te bendiga.

    Oscar

  8. Oscar, Albedrío y Libre albedrío entiendo que son cosas distintas.

    Es un tema bastante complejo compatibilizar el Libre albedrío con la omnisciencia de Dios: las desiciones de nuestra conciencia estarían determinadas por el creador, sometidas a su omnisciencia, por lo tanto no tendríamos potestad de elegir por reflexión y elección. (libre albedrío)

    También me causa interés el saber por qué Dios nos creó, él lo sabe todo, entonces ya sabía “desde siempre” que este mundo no sería la “panacea”. Sino que al contrario nos traería a este mundo -como bien dices- lleno de pecados. Me cuestiono ¿cúal fue su intención?

    Evidentemente la intención de Dios de darnos un mundo de alegría y felicidad en plenitud se desvirtuó, falló. Pero Dios es omnisciente, ya lo sabía. A menos que el hombre en su maldad haya engañado la omnisciencia de Dios.

    Como te decía, es un tema demasiado complejo.

    Saludos y ¡feliz navidad!

  9. Bendiciones! La palabra de Dios nos habla claramente del no dudar, del tener fe y confiar, pero es evidente en Hebreos 11 y en cada personaje citado en la Biblia, que vivir por fe no es fácil, pero Dios es fiel y al observar nuestro corazón nos ayuda. Un ejemplo bíblico que me impacto acerca de este tema es el de Gedeón, quien pidió una tras otra señal a Dios, aún reconociendo que podía despertar Su ira, pero Dios respondió cada una de sus peticiones, hasta conducirlo a lanzarse en obediencia a Su Voluntad. Esta enseñanza me deja ver, que como siempre Dios nos conoce, El no atiende a nuestros caprichos y peticiones egoístas, pero como Padre amante, sabe cuando fortalecer nuestra fe para perseverar en sus propósitos. Que Su sabiduría nos dirija siempre a confiar en El, siendo sinceros y dependientes de Cristo.

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