Superficialmente, lo que los defensores del matrimonio entre homosexuales dicen parece justo y lógico. Al rasguñar la superficie, sin embargo, va a descubrir que sus afirmaciones no son ni tan justas ni tan lógicas.
P: ¿No es esto una cuestión de derecho civil?
R: No. Derecho civil es la forma abreviada de referirse a la lucha contra la discriminación basada en características que no se pueden modificar; tales como el color de la piel y la herencia étnica.
P: Si cambiamos la Constitución para que diga que los homosexuales no pueden contraer matrimonio, ¿no sería eso discriminación?
R: Generalmente, las enmiendas a la Constitución definen derechos del pueblo: el derecho a la libertad religiosa, el derecho a portar armas, el derecho a votar a los 18 años. La enmienda a la definición de matrimonio sencillamente definiría otro derecho: el derecho a casarse.
P: ¿Entonces no deberían dos personas que se aman comprometerse la una con la otra?
R: Por supuesto, y esto se hace constantemente. Pero no se le llama necesariamente matrimonio. Hay muchas clases de compromisos de amor que no son matrimonio.
P: ¿Qué hay de malo en dejar que los homosexuales se casen?
R: Todo. El matrimonio está definido por el Dios de la naturaleza, y una sociedad sabia protegerá al matrimonio tal como se ha entendido siempre. El matrimonio es la manera en que nuestra cultura promueve la monogamia, proporciona un medio para que los hombres y las mujeres construyan una vida juntos, y aseguren a los hijos una madre y un padre.
P: Los homosexuales no pueden producir hijos, pero muchas parejas de un hombre y una mujer tampoco. ¿Cuál es la diferencia?
R: Esa es la excepción y no la regla. Muchas parejas sin hijos adoptan y de esta manera los hijos adoptivos reciben los beneficios de tener un padre y una madre. Para una pareja homosexual es imposible ofrecer ese beneficio a un hijo, aunque una pareja adopte o use inseminación artificial.
P: ¿No es cierto que lo que más necesitan los hijos son padres que los amen sin importar que sean una madre o un padre?
R: No. Los hijos necesitan una madre y un padre que los amen. Un caudal de estudios en los pasados treinta años ha mostrado esto. La madre más amorosa del mundo no le puede enseñar a un niño pequeño cómo ser hombre. De igual manera, el hombre más lleno de amor no puede enseñar a su hijo cómo amar y cuidar a una mujer. Ni una lesbiana puede enseñar a su hija cómo amar a un hombre ni qué virtudes buscar en alguien para que sea su esposo.
P: ¿Pero no sería mejor que un niño crezca con dos padres del mismo sexo que lo amen que vivir en un hogar donde lo hagan víctima de abusos o que ande dando tumbos en familias que no son la suya?
R: Usted está comparando lo peor de una situación. El hecho de que los padres sean del mismo sexo le hace imposible a un niño vivir con ambos padres biológicos, lo que aumenta el riesgo del maltrato.
P: ¿Por qué los homosexuales no tienen el mismo derecho legal de casarse que tienen los heterosexuales?
R: Todos tienen el mismo derecho de casarse mientras respeten la ley. Uno no puede casarse si ya está casado; uno no puede casarse con un pariente cercano; un adulto no se puede casar con un niño; uno no se puede casar con su mascota; y nadie se puede casar con alguien del mismo sexo.
P: ¿Acaso no nacen así los homosexuales? ¿No será, entonces, intolerancia impedirles que se casen?
R: Muchos investigadores han tratado de probar que los homosexuales nacen así. Pero nadie ha podido probarlo. La mayoría de los estudiosos han llegado a la conclusión de que las tendencias homosexuales se forman temprano en la niñez y tienen que ver con la imposibilidad de un niño de vincularse con un padre y una madre.
P: ¿No es lo mismo prohibir el matrimonio entre homosexuales que prohibir los matrimonios interraciales?
R: ¡Definitivamente, no! Ser negro o blanco, hispano o asiático, no es lo mismo que ser homosexual. La prohibición de matrimonios interraciales se impuso para mantener a dos razas separadas. Eso fue un error. El matrimonio es la forma en que Dios y la sociedad unen a dos personas. Eso es lo correcto.
P: Los cristianos son llamados a mostrar compasión y comprensión. Si esto trae felicidad a los homosexuales, ¿por qué oponernos a que se casen?
R: Si alguien está yendo a un precipicio, la reacción compasiva es tratar de detenerlo y no dejar que se lance y luego curarle las heridas. Es la máxima expresión de compasión de las personas de fe religiosa oponerse a este desastre potencial.
Este artículo ha sido tomado del libro:

Fuente:El matrimonio bajo ataque
por Dr. James Dobson, Revista Enfoque

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