Maldiciones Generacionales, entrada número dos

El problema de interpretar las Escrituras tomando un versículo fuera de contexto es muy peligroso. Esto ha dado como traste a una cantidad indeterminada de sectas. Particularmente, me gusta más la predicación expositiva que permite que la misma Biblia nos de la respuestas a nuestras interrogantes.

Sabemos de la nueva moda acerca de que “hay que renunciar a las maldiciones generacionales”. Esta conclusión la han tomado de versículos sacados fuera de su contexto. Ante todo esto, yo me pregunto: ¿Y la obra expiatoria de Cristo, en dónde queda?. ¿Qué ha pasado en la historia de la Iglesia durante dos mil años, antes de este “nuevo descubrimiento”?.

Una cosa es “apropiarse” de las promesas de la redención y otra muy diferente es que para recibir esa redención tengamos que “renunciar” a los pecados de nuestros antepasados, en todo caso, esto sería una “obra”. !Se imaginan tratar de traer a la memoria todas las cosas malas que hayan hecho nuestros antepasados !. Gracias a Dios que el ha dicho en Isaias 43.

No os acordéis de las cosas pasadas

ni traigáis a la memoria las cosas antiguas.

He aquí que yo hago cosa nueva;

pronto saldrá a luz, ¿no la conoceréis?

Este nuevo concepto es muy “cómodo” y nos lleva a responsabilizar a nuestros antepasados -muy en particular a nuestros padres- de nuestra condición de pecadores y de excusar la maldad de nuestros corazones.

Pero, para entrar en materia veamos las siguientes citas bíblicas

Una explicación a Éxodo 20:5-6 y Deuteronomio 5:9. La tercera y cuarta generación…millares

Moisés había dejado claro que los hijos no eran castigados por los pecados de sus padres –Deuteronomio 24:16. Ver además, Ez. 18:1-4, 19-32-, pero los hijos sentirían los efectos de las violaciones de la ley de Dios por parte de la generación de sus padres como una consecuencia natural de la desobediencia, de su odio a Dios. Los hijos criados en un ambiente así se impregnarían de dicha idolatría y luego la practicarían –conductas aprendidas-, y pasarían a su vez a expresar su desobediencia llena de odio. La diferencia, como consecuencia, servía la vez de advertencia y motivación. El efecto de una generación desobediente sería plantar la maldad de forma tan arraigada que se precisaría de varias generaciones para eliminarla.

No dejen de ver las siguientes citas:

Deuteronomio 24:16 y Ezequiel 1-4, 19-32.

Y no dejen de escuchar esta predica, expuesta por el pastor Pedro Cotto: Maldiciones generacionales. Esta enseñanza se encuentra disponible en la sección de los archivos en audio, pero el link no les lleva directamente, es decir, tienen que buscarlo dentro de su web site si desean escucharlo.

¡Que bueno que la palabra no se contradice! ¡Que bueno es el Señor y que Justo!

Dios les bendiga,

Lumbrera.wordpress.com

4 responses to “Maldiciones Generacionales, entrada número dos”

  1. Hello

    Great book. I just want to say what a fantastic thing you are doing! Good luck!

    G’night

  2. Estoy de acuerdo con lo que comentas, pero cometes algunos errores. Te haces llamar biblista pero en las recreaciones de contexto-exegesis fallas; concretamente con el ministerio de la mujer y la recreación de contexto con otras citas hacen lagunas. Por otra parte, hay una frase que quiero matizar; no es más cristiano el que lleva una Biblia bajo el brazo. Creo que es más cristiano el nacido de nuevo, que el que la tiene grabada en el corazón y medita en ella de día y de noche (y que por que no? Si cree la lleva bajo el brazo). En cuanto a la salvación, estoy de acuerdo, pero mira Santiago y como habla de las obras, no existe tal anulación completa como tu sugieres. También cuando citas a calvino y arminio lo vuelves a hacer mal ignorando las vidas de ellos. (Otra cosa es lo que dijeron sus alumnos, pero por ejemplo arminio recomendaba la lectura de calvino a sus alumnos, simplemente discrepaba de algunos puntos pero estaba bastante de acuerdo, por no decir fascinado).

    En sintesis, muy buen trabajo, pero defiende más el mensaje puro de Cristo que la doctrina de Calvino.

    Dios te bendiga

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