Matrimonio, oración y sexo [Matrimonio Sagrado] [Videos]

El abrazo del alma: El buen matrimonio fomenta buena oración

“Un matrimonio magnífico empieza no con conocerse el uno al otro sino con conocer a Dios”. –Gary y Betsy Ricucci

“La oración es una labor a la cual tenemos que comprometernos, para que podamos hacer nacer en nuestra vida, el sentido que tiene a la luz de la eternidad.” J.C. Ryle

1 Pedro 3:7 es asombroso: “…ustedes esposos, sean comprensivos en tu vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada, y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes.”

Cuando Pedro dice que los hombres deben ser comprensivos hacia sus esposas y tratarlas con respeto para que nada estorbe sus oraciones, está conectando la actitud de uno hacia su esposa con la disciplina cristiana fundamental.

Pronto me percaté, que yo no era el único que descubrió, que es más difícil orar siendo casado. Martín Lutero confesó lo mismo. Versículo 7 de 1 Pedro explica por qué. Una condición fue puesta sobre mis oraciones cuando me casé, y esta condición tiene que ver con cómo trato a mi esposa.

Mucha de la enseñanza cristiana lo entiende el revés. Dicen que si queremos tener un mejor matrimonio debemos orar más regularmente. Pero Pedro nos dice que debemos mejorar nuestros matrimonios para que podamos mejorar nuestros devocionales. En lugar de que la oración sea la herramienta que refinará mi matrimonio, ¡El Apóstol Pedro me dice que el matrimonio es la herramienta que refinará mis oraciones!

Un varón quizá pueda predicar un sermón brillante, escribir libros inspiradores, y tener memorizada toda la Biblia, pero si no ha aprendido ser un siervo a su esposa, respetarla, y estar considerado de ella, entonces su espiritualidad es todavía infantil.

Logros Vacíos

La comunidad evangélica tiende a valorar las personas con muchos “logros.” El peligro es que a menudo, las esposas pagan el precio más grande por algunos de estos logros, y como resultado, la espiritualidad verdadera sufre.

Bill McCartney llegó a ser famoso, de un día para otro, al ser el entrenador de un buen equipo de fútbol americano y a la vez el fundador del ministerio más exitoso de la década, los Cumplidores de Promesas. Sin embargo, durante este tiempo su esposa estaba sola y dolida. Llegó a estar muy deprimida, pero McCartney ni siquiera se dio cuenta, estando tan preocupado con su equipo y su ministerio. Ella dijo que se sentía “como si yo me fuera encogiendo, llegando a ser más y más pequeña.” McCartney admitió por fin que su ministerio, irónicamente, le estaba estorbando de ser un “cumplidor de promesas” con su propia familia. Tomó la decisión radical y auto sacrificante de dejar su trabajo como entrenador.

Hacer que otra persona se sienta más pequeña para que nosotros podamos sentirnos más grandes es antitético a la fe cristiana, un rechazo completo de las virtudes de la humildad, sacrificio, servicio. A menudo Jesús dejó a multitud para ministrar al individuo, mientras nosotros racionalizamos que está bien dejar al individuo—especialmente a nuestro cónyuge—para ganar el favor de la multitud.

Ser como Cristo es negarse, y cuando se casan un varón y una mujer, están comprometiéndose a dejar de verse como individuos y empezar a verse como una unidad, una pareja. En el matrimonio ya no estoy libre para hacer lo que yo quiera. Ya no soy soltero, soy parte de un equipo, y tengo que tomar esto en cuenta respecto a mis sueños, mis ambiciones, mis metas, y mis energías.

Este refrenamiento de mis ambiciones es de mucho valor espiritual. La verdad es que el reino de Dios puede avanzar sin nosotros. Nuestras percepciones de ser indispensables usualmente son más basadas en nuestra arrogancia que en un deseo de ser fiel. La participación fiel en el reino de Dios invita y anima a otras personas mientras servimos, no las disminuye. La verdad bíblica se encuentra en la comunidad y en servir a la comunidad—y esta comunidad empieza con la relación matrimonial. Si alguien es inexorablemente ambiciosa, dispuesto a ignorar o sacrificar a un cónyuge para buscar sus propias metas, casi sin duda estará inexorablemente ambiciosa con otros también, usando a los demás para a servir sus propósitos, no para animarles al servicio del reino.

Hemos valorado las actividades equivocadas si vemos solo los logros exteriores. Nuestras relaciones—especialmente nuestros matrimonios— son una parte integral de nuestro ministerio. Si verdaderamente queremos proveer un testimonio auténtico al mundo y servir el reino de Dios con integridad, haríamos bien en escuchar las palabras de Ron Snider: Piensa en cuál sería el impacto si la primera cosa que las feministas radicales pensaran cuando surgiera el tema de los evangélicos fuera que esos hombres tienen la mejor reputación por cumplir con sus votos matrimoniales y servir a sus esposas en la costosa manera de Jesús en la cruz.”11

Me aterré inicialmente al darme cuenta de lo que 1 Ped. 3:7 significa. Ya que soy casado, la disciplina y fuerza de voluntad no son suficientes para asegurar que yo tenga una buena vida devocional y de oración. Si yo quiero disfrutar la oración sin impedimento, tengo que ser considerado con Lisa, respetarla, y honrarla.

Mientras he crecido en edad, he aprendido a buscar una autenticidad espiritual marcada mayormente por las relaciones que uno tiene, más que por sus llamados “logros.”

Así que, varones, pregúntense: “¿Respeto a mi esposa?” Si la oración ha sido una área problemática para ti, esta debe ser la primera área dónde evaluarte. Haz el seguimiento por medio de preguntar a tu esposa, “¿Estoy siendo considerado contigo?” Anímale a contestarte honestamente. Deja que te cuente cómo se siente cuando está pasando por su ciclo menstrual y ella quisiera ir un poco más despacio, quizá dormir un poco más, ser consentida, pero al hombre con quien está casado sólo le importa que su comida esté en la mesa a tiempo. Si realmente quieres ser atrevido, pregúntale qué tan considerado estás siendo cuando están haciendo el amor.

Si  quieres  acercarte  a  Dios,  necesitas  cultivar  una vida de oración sólida. Si eres casado, para obtenerla tienes que aprender a respetar a tu esposa y ser considerado con ella.

El Sexo y la Oración

Hay otro texto bíblico en el cual el matrimonio y la oración son vinculados, 1Co. 7:5: “No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo, y sólo por un tiempo, para dedicarse a la oración. No tarden en volver a unirse nuevamente; de lo contrario, pueden caer en la tentación de Satanás, por falta de domino propio.” Este texto se entendía como implicando que el sexo puede distraernos de la oración. Otra interpretación posible 12 es que la abstinencia dentro del matrimonio nos puede distraer de la oración.

¿Cómo?

Se le puede hacer difícil la oración a un varón o una mujer casado el abstenerse del sexo simplemente porque sus pensamientos no están enfocados en lo eterno. Pablo es un pastor práctico que reconoce que el impulso sexual es una realidad biológica. Dormir con tu cónyuge satisface este deseo físico, y así puede dejar tu corazón, mente y alma liberados, por un tiempo, para buscar a Dios vigorosamente en la oración, sin distracción. Esencialmente Pablo está diciendo “usa el sexo tal y como Dios lo intentó. Satisface los deseos sexuales de tu cónyuge. Entonces tu mente estará más dispuesta a orar.”

Pablo está diciendo que puedes servir a tu pareja y a la vez facilitar la oración por medio de mantener una buena vida sexual. A nuestra cultura evangélica se le puede dificultar aceptar esta interpretación. Nunca he visto un libro de oración que incluya el paso “Si estás casado, ten sexo con tu cónyuge regularmente,” ¡pero parece que esto es lo que Pablo dice aquí!

Esto me dice que Dios ve mi vida como una totalidad, una tela sin costura. No estoy dividido entre “Gary santo” y “Gary secular.” No hay “Gary el esposo” en contraste a “Gary el Cristiano.”

La oración y la disensión

Hay otro aspecto del matrimonio que afecta en gran manera mi vida devocional: conflictos no resueltos. “Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda” (Mat. 5:23-24). Es así: Una esposa, por ejemplo, quiere acercarse a Dios en la oración. Se arrodilla y se acuerda de que no está en paz con otra persona. Antes de seguir orando, está obligada—en cuanto depende de ella (Ro. 12:18) — a procurar la reconciliación con la otra persona. En este caso, sería con su esposo. Dios odia la disensión (Pr. 6:19) y valora la unidad (Sal. 133:1).

El matrimonio puede forzarnos a llegar a ser personas más fuertes, porque si queremos mantener una vida de oración sólida como personas casadas, tenemos que aprender a perdonar. Tenemos que llegar a ser expertos en la reconciliación. Los roces ocurren inevitablemente. El enojo seguramente surge. Por eso, tenemos que aprender a manejar los conflictos como cristianos maduros. De lo contrario ponemos nuestras oraciones a riesgo.

El matrimonio nos fuerza a hacer el arduo trabajo de la reconciliación. Es fácil llevarse con otros si nunca te acercas a ellos. Como soltero, podía dejar que quedara algo de inmadurez en mi vida, escogiendo no lidiar con mi egoísmo y espíritu crítico. De hecho, no me gusta admitir que hay dos personas con quienes me cuesta trabajo llevarme. Decidí responder por medio de evitar profundizar una relación con ellos. Pero esta opción es eliminada en el matrimonio. Mi esposa y yo vivimos juntos cada día. Vamos a estar en desacuerdo acerca de ciertas cosas, y estoy obligado mantener la intimidad con ella. Cuando enfrentamos decepciones o inclusive cuando nos herimos maliciosamente, ¿permitiremos que a disensión—la cual Dios odia—predomine? ¿O haremos el trabajo necesario para lograr la unidad?

Jesús lo deja absolutamente claro que tienes que escoger la unidad si quieres una vida de oración vital con Dios. La disensión mata la oración. Visto desde esta perspectiva, el matrimonio es diseñado a forzarnos ser expertos reconciliadores. Es la única manera de sobrevivir espiritualmente.

Irónicamente, el matrimonio nos impulsa a quitar la mirada de nuestro cónyuge en unos sentidos y ponerla en Dios. Escucha a Santiago: “¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes? Desean algo y no lo consiguen…Riñen y se hacen la guerra…” (Stg. 4:1-2). Las disputas matrimoniales surgen precisamente de esto: “Desean algo y no lo consiguen.” Dice Santiago que no lo conseguimos porque lo estamos buscando en el lugar equivocado. En lugar de ser exigente con tu cónyuge, busca que Dios satisfaga tus necesidades reales. Así que puedes acercarte a tu cónyuge en un espíritu de siervo.

¿Has notado ese “mito” que creen los solteros? Creen algunos que lo que realmente necesitan es a encontrar “la pareja idónea,” y así todos los problemas de su vida se solucionarán—la soledad, la inseguridad, sus preocupaciones por qué hacer con la vida, etc.

Y quizá por un tiempo corto, parece ser verdad. La infatuación puede ser una droga intoxicante que temporalmente cubre las debilidades interiores.

Pero el matrimonio nos muestra que la búsqueda para otra persona para ser “completa” no es válida. Cuando la decepción empieza, tenemos dos opciones: despojarnos de nuestro cónyuge e infatuarnos con una nueva persona, o busca entender el mensaje detrás de la decepción—que debemos buscar nuestro significado y propósito en nuestro Creador y no en otro ser humano.

El matrimonio puede llevarnos a evaluar de nuevo nuestra dependencia en otros humanos para nuestro alimento espiritual, y dirigirnos a alimentar mejor nuestra relación con Dios. Ningún ser humano nos puede amar en la manera que anhelamos ser amados; simplemente no es posible que otra persona alivie el dolor espiritual que Dios ha puesto en cada uno de nosotros.

11  Citado en Yancy, What’s so Special         about Grace? 265.

12 Esta interpretación que sigo es la de Dr. Gordon Fee en su comentario de 1Corintios.

Tomado de: Matrimonio Sagrado por Gary Thomas

[Énfasis por Lumbrera]

Las demás entradas relacionas con “Matrimonio Sagrado” pueden verla pinchando en este mismo enlace.

Aqu í están los videos…(EN INGLÉS)

Video 1

Video 2

Video 3

Para otros videos de Gary Thomas, siga los siguientes enlaces:

Cultivating a Good Marriage

The Value to a Marriage of a Sacred History

Become Recommitted and Reengaged in Your Marriage

Staying Committed to Your Marriage

Higher Love – Essential of Marriage (Promo)

Relationships that Feed the Family

Marriage as a Way to Grow Closer to God

Perseverance in Your Walk With God is Related to Your Marriage

Working Through the Low Points in Marriage

Publicado por: Lumbrera

Noviembre 7, 2010 5:33 PM.

 

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6 comentarios en “Matrimonio, oración y sexo [Matrimonio Sagrado] [Videos]

  1. ES CURIOSO ,PERO PRECISAMENTE VEO QUE OCURRE ALGO MUY PARECIDO EN LAS IGLESIAS EN GENERAL,LOS PASTORES SE PREOCUPAN MAS POR LAS MUCHEDUMBRES QUE POR LAS PERSONAS PARTICULARMENTE,ES DECIR SE PREOCUPAN MAS POR EL MINISTERIO QUE POR LAS PERSONAS ,QUE SON LA ESENCIA DEL MINISTERIO.
    POR ELLO VEREMOS CADA DIA MAS PERSONAS QUE CANSADAS DE CIRCULAR POR MUCHAS IGLESIAS Y VER LA APATIA DE LOS PASTORES TERMINAN POR CONGREGARSE EN SUS CASAS Y CON AMIGOS A LOS QUE LE HA PASADO LO MISMO O ALGO PARECIDOLO.
    LO MISMO VEMOS MINISTROS DE DIOS QUE SON APROBADOS POR MUCHOS ,PERO REPOBRADOS POR SUS FAMILIARES INCLUSO SUS ESPOSAS E HIJOS ,VIVIMOS TIEMPOS DIFICILES Y CREO QUE LA IGLESIA NO ESTA CUMPLIENDO SU PAPEL DE IMPACTAR AL MUNDO,DISTINTOS INTERESES ENTRE ELLOS EL DINERO ,EL PODER ,LA FAMA,LAS DENOMINACIONES ENTRE OTROS ESTAN APARTANDO EL ESPIRITU SANTO DE NUESTRAS REUNIONES,ES TRISTE HERMANOS ,PERO ES LA VERDAD.
    DIOS LOS BENDIGA.DEBEMOS ORAR MUCHO.

  2. Gracias a Dios por este material, y por su trabajo, aunque no soy casada, me edifica y lo coomparto con los matrimonio de la Iglesia local donde asisto.

    Le dejo un vínculo sobre una serie de sermones del matrimonio con el Hno. Thomas Montgomery. Creemos en las doctrinas de la Gracia, somos Bautistas Calvinistas por la misericordia y gracia del Soberano; esperando y deseando pueda ser de utilidad para alguien más. (El Evangelio y tu matrimonio)

    http://www.graciaaudio.com/El%20Evangelio%20y%20Tu%20Matrimonio.html

  3. Muy interesante este articulo,creo que puede ayudar a las personas y alos lideres a darla la impotancia que se merece el matrimonio,estudiando la biblia encontre que Dios el todo poderoso es quien institituyo el matrimonio y por ello debemos respetarlo y verlo como una bendicion y un Don.

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